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🧪 Laboratorio

Laboratorio de psicología

Leer que la cabeza hace algo raro no convence a nadie. Notarlo, sí. Aquí están algunos experimentos clásicos en versión corta, para que los hagas tú y veas qué pasa antes de que nadie te lo explique.

Van al revés que una guía. Primero predices qué va a pasar, luego lo haces, y la explicación viene la última. Si se cuenta antes, ya no hay experimento: se sabe la respuesta y no se nota nada.
El oso blanco Intenta no pensar en un oso blanco durante un minuto y cuenta las veces que se te cuela. Predice antes cuántas serán: casi nadie acierta por lo bajo. 🧪 Un minuto El efecto foco Cuánta gente crees que se fijó en tu momento vergonzoso, y cuántos momentos vergonzosos de otra gente recuerdas tú. Las dos respuestas no cuadran. 🧪 Dos minutos El test de Stroop Di de qué color está escrita la palabra, no lo que pone. Se cronometra: vas a tardar bastante más cuando la palabra te lleva la contraria. 🧪 Dos minutos El falso recuerdo Quince palabras, veinte segundos de pausa y una prueba corta. Vas a recordar con toda claridad una palabra que no ha aparecido nunca. 🧪 Dos minutos Creo que lo entiendo Puntúa cuánto entiendes cómo funciona una cremallera, intenta explicarlo entero y vuelve a puntuar. El que te baja la nota eres tú. 🧪 Tres minutos La ilusión de control Cuarenta rondas para encender una luz y una pregunta al final: cuánto control creías tener. Es el que explica los rituales y las manías. 🧪 Dos minutos El encuadre Un problema con dos programas y una decisión. Al final se lo mandas a alguien y a esa persona le sale el mismo problema contado del revés. 🧪 Dos minutos El anclaje Te preguntan una tontería con un número dentro y luego te piden que estimes algo. El número no era inocente, y se te queda pegado. 🧪 Dos minutos El coste hundido Una entrada, un catarro y un sábado de lluvia. A quien se lo mandes le sale el mismo caso con una diferencia: la entrada era regalada. 🧪 Dos minutos El descuento por demora Seis elecciones entre dinero hoy y algo más dentro de un mes. Sale tu curva, y con ella el motivo de que cueste tanto esperar. 🧪 Tres minutos La tarea 2-4-6 Hay una regla escondida y puedes probar los tríos que quieras. El problema no será acertar: será qué pruebas se te ocurre hacer. 🧪 Tres minutos La resurgencia Una máquina de cuatro botones que deja de pagar. Lo que vuelves a pulsar cuando lo nuevo falla es el mecanismo de las recaídas. 🧪 Tres minutos El «se veía venir» Estimas tres cosas, te damos las respuestas y luego intentas recordar qué habías puesto tú. Tu memoria se habrá movido sola. 🧪 Tres minutos Lo que se cuenta y lo que pasa Cuatro preguntas de «cuál es más frecuente». Los fallos no salen al azar: van todos hacia el mismo lado. 🧪 Dos minutos La balanza torcida Seis apuestas a cara o cruz hasta dar con tu número: cuánto te tienen que ofrecer para arriesgar cien euros. 🧪 Dos minutos El punto ciego Seis sesgos y una pregunta para cada uno: ¿a quién le afectan más, a ti o a la media de la gente? 🧪 Dos minutos
Y si prefieres leerlo antes de jugarlo. Cada uno de estos experimentos tiene su ficha en la biblioteca de sesgos: qué es, dónde aparece en el día a día y qué se puede hacer con ello.

Qué son y qué no son

Son versiones caseras de estudios publicados: un minuto y un botón en lugar de un laboratorio, observadores y media hora. Sirven para notar el efecto y para entender de qué habla el estudio — no para medirte. No puntúan nada, no son pruebas psicológicas y no dicen nada de ti. Si lo que buscas es medir algo, eso está en los tests, que sí son cuestionarios validados.

Nada de lo que haces aquí se guarda: ni en un servidor, ni en tu navegador. Cuando compartes un resultado, el número viaja dentro del propio enlace.

Y el siguiente paso: tu propio experimento

Estos son experimentos de otros, con la respuesta ya sabida. El que de verdad cambia algo es el que haces tú con lo tuyo: escribes qué crees que va a pasar, lo compruebas, y comparas. Eso también tiene nombre —experimento conductual— y es de lo que mejor funciona en terapia, porque discutir un pensamiento sirve poco y comprobarlo sirve mucho.

Uno cada vez, y por escrito. «Si digo que no, se va a enfadar», «si voy solo, se me va a notar»: eso es una predicción, y las predicciones se pueden comprobar. La hoja para hacerlo está en experimento conductual — se rellena en dos minutos y no sale de tu navegador.

Del laboratorio a lo de fuera.

Estos experimentos son de otros y con la respuesta ya sabida. El que cambia algo es el que haces con lo tuyo, y ese suele ir mejor acompañado. Soy Miguel Martínez, psicólogo colegiado nº CV17649: trabajo online para toda España y presencial en Valencia.

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