El falso recuerdo
Este no va de lo que piensas: va de lo que recuerdas. Y hace falta que no leas nada más antes de empezar.
Van a pasar quince palabras, una a una.
Léelas y ya está: no hace falta que las memorices ni que hagas trucos. Van rápido y no se pueden volver atrás. Después habrá veinte segundos de pausa y una prueba corta de memoria.
Necesita dos minutos seguidos y sin interrupciones. Si vas a poder, empieza.
Léelas, sin más
Veinte segundos de pausa.
Ve restando tres, en voz baja, tan rápido como puedas. Sirve para vaciar la memoria inmediata — en el estudio original ponían cuentas justo aquí, por lo mismo.
300
Quedan 20 s
1 de 9
¿Esta palabra estaba en la lista?
Qué acaba de pasar
Las quince palabras eran todas vecinas de una misma: cama, almohada, roncar, siesta… La cabeza no guarda quince palabras sueltas, guarda el sentido — y al reconstruir, rellena con lo que encaja. Por eso la palabra que nunca apareció se siente exactamente igual de vista que las que sí: no es que la confundas, es que la memoria la ha fabricado con el mismo material que las otras.
Fuera del laboratorio esto tiene una consecuencia incómoda: la sensación de certeza no sirve para saber si un recuerdo es real. Lo notas igual de nítido en los dos casos. Y esa es la frase que cierra la mitad de las discusiones de pareja y de familia — «yo sé perfectamente lo que dijiste» —, dicha además con toda la buena fe del mundo, porque quien la dice no está mintiendo: se acuerda de verdad.
De dónde sale esto y qué no es. Roediger, H. L. y McDermott, K. B. (1995). Creating false memories: Remembering words not presented in lists. Journal of Experimental Psychology: Learning, Memory, and Cognition, 21(4), 803–814. El diseño es el suyo; las listas de palabras del original son en inglés y las de aquí están armadas para esta página, así que esto no es una réplica: es una versión de salón, con nueve preguntas en vez de una prueba completa. Sirve para notar el efecto, no para medirte. No es una prueba de memoria, no puntúa nada y no dice absolutamente nada de ti — ni si picas ni si no picas.
Esto era un experimento de dos minutos.
Ver cómo funciona la cabeza está bien; cambiar algo de lo que te pasa se hace mejor con alguien delante. Soy Miguel Martínez, psicólogo colegiado nº CV17649: trabajo online para toda España y presencial en Valencia.
Cómo trabajo y cómo pedir cita →