La ilusión de control
Cuarenta rondas para encender una luz. Y una pregunta al final que es de lo que va esto de verdad.
Tu objetivo es que se encienda la luz.
En cada ronda eliges una de dos cosas: pulsar o no pulsar. Después verás si la luz se enciende. Vas a tener cuarenta rondas para averiguar cómo va.
Ve probando: pulsa unas veces sí y otras no, a ver qué pasa. Tarda menos de dos minutos.
Ronda 1 de 40
Ya está. Ahora la pregunta.
De 0 a 100: ¿cuánto control crees que has tenido sobre si la luz se encendía? Cero sería «ninguno, iba a su aire»; cien, «la controlaba del todo».
0 · ninguno100 · total
Qué acaba de pasar
La luz se encendía tirando una moneda trucada al 75 %, siempre igual, hicieras lo que hicieras. Y ahí está la clave de todo esto: la sensación de control no viene de controlar — viene de que las cosas salgan bien a menudo. Si la luz se hubiera encendido solo una de cada cuatro veces, casi nadie habría dicho que la controlaba. Con tres de cada cuatro, casi todo el mundo lo dice.
Y de aquí sale casi todo el catálogo: la camiseta de la suerte, el orden exacto de las cosas antes de un examen, tocar madera. Pero también, y esto ya no es folclore, lo que mantiene una compulsión. Comprobar el gas y que no pase nada. Repasar la conversación y que no pase nada. Como casi siempre no pasa nada, el ritual se queda con el mérito — igual que tu dedo se quedaba con el mérito de una luz que iba a encenderse de todas formas.
De dónde sale esto y qué no es. Alloy, L. B. y Abramson, L. Y. (1979). Judgment of contingency in depressed and nondepressed students: sadder but wiser? Journal of Experimental Psychology: General, 108(4), 441–485. Del título habrás deducido la otra mitad del estudio: el grupo con ánimo bajo estimaba el control con más exactitud. Es un resultado famoso, se ha replicado de forma desigual y, sobre todo, no se puede leer al revés: que hayas acertado aquí no dice absolutamente nada sobre tu estado de ánimo, y que te hayas equivocado tampoco. Esto es una versión de salón —cuarenta rondas en un móvil— y no mide nada de ti.
Esto era un experimento de dos minutos.
Ver cómo funciona la cabeza está bien; cambiar algo de lo que te pasa se hace mejor con alguien delante. Soy Miguel Martínez, psicólogo colegiado nº CV17649: trabajo online para toda España y presencial en Valencia.
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