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📎 Guía gratuita · Duelo

El duelo

Por Miguel Martínez, psicólogo · Colegiado nº CV17649

Seis herramientas para lo que viene después, escritas sin fases, sin plazos y sin frases hechas.

Ilustración: el ratón de Psicolinks junto a una vela encendida
La idea de fondo. Dos cosas que casi todo el mundo ha leído y que no se sostienen: que el duelo va por fases ordenadas y que dura un año. Lo de las fases se describió mirando a personas con una enfermedad terminal, no a quien se queda; y el año no sale de ningún sitio. Lo que sí se ve es que el duelo va a golpes, y que lo que cambia con el tiempo no es la intensidad —que puede seguir siendo brutal años después— sino cada cuánto viene. Saber esto quita mucha culpa, porque casi todo el mundo cree en algún momento que lo está llevando mal. Y lo práctico casi no ha cambiado en décadas: sostener el cuerpo, dejar que la persona siga apareciendo en las conversaciones, y no tomar decisiones grandes dentro del golpe.

Seis herramientas

Herramienta 1 · La que quita la culpa de encima

No va por fases, aunque lo hayas leído mil veces

Lo de negación, ira, negociación, depresión y aceptación se describió mirando a personas con una enfermedad terminal, no a quien se queda. Y no hay apoyo para que el duelo pase por etapas ordenadas. Lo que sí se ve una y otra vez es que va a golpes: días buenos seguidos de una semana horrible sin motivo aparente.

Hazlo así: esto importa por una razón muy práctica: mucha gente cree que lo lleva mal porque «ha vuelto atrás». No hay atrás. Que una semana sea peor que la anterior no significa nada malo.

Herramienta 2

No hay un plazo, y menos «un año»

La cifra que circula no viene de ningún sitio serio. Hay duelos que a los seis meses ya no duelen todos los días y otros que al año siguen abriéndose en canal, y ninguno de los dos está mal hecho. Lo que sí cambia con el tiempo no es la intensidad del dolor: es cada cuánto viene.

Hazlo así: si alguien te pone un plazo, ignóralo. Y si te lo pones tú, cámbialo por una pregunta más útil: ¿puedo hacer algo de mi vida entre golpe y golpe?

Herramienta 3

Sostén el cuerpo, que es lo que se cae primero

Comer, dormir algo y salir a la calle. No es un consejo de relleno: cuando eso se rompe, todo lo demás empeora deprisa, y el dolor de la pérdida se mezcla con el de no dormir y no comer, que es otro dolor distinto y este sí se arregla.

Hazlo así: lo mínimo, sin negociarlo contigo: tres comidas aunque no apetezcan, una salida al día aunque sea andar veinte minutos, y una hora fija para acostarte. Lo que hace falta para eso está en cosas para el duelo.

Herramienta 4

Habla de la persona, no la esquives

A la gente le da miedo nombrar a quien murió por si te hace llorar, y en casa se acaba instalando un silencio raro. Casi todo el mundo en duelo dice lo contrario: lo que duele no es que la nombren, es que desaparezca de las conversaciones, como si no hubiera existido.

Hazlo así: dilo en voz alta a tu gente: «podéis hablar de ella, prefiero eso». Y si necesitas decirle cosas a quien ya no está, funciona por escrito: la carta que no vas a enviar.

Herramienta 5

Cuidado con las decisiones grandes de los primeros meses

Mudarse, reformar, dejar el trabajo, deshacerse de todo en un fin de semana, empezar una relación. No es que esté prohibido: es que las decisiones tomadas dentro del golpe se lamentan mucho más de lo normal, y algunas no tienen vuelta atrás.

Hazlo así: la regla que ahorra disgustos: si se puede esperar seis meses, espera. Con las cosas de la persona, permítete el montón de «todavía no» — guardar sin decidir también es decidir.

Herramienta 6

Y con el alcohol, más cuidado del habitual

Es la vía rápida para que la noche pase y por eso mucha gente acaba ahí sin darse cuenta. El problema no es la copa: es que funciona lo suficiente como para repetirla, y a los tres meses hay dos problemas en vez de uno.

Hazlo así: si te has oído decir «es que si no, no duermo», eso ya no es una copa: es una pauta. Está en beber menos sin dejarlo y puedes situarte con el test de alcohol.
Cuándo esto ya no es duelo. El duelo no se trata: se acompaña. Pero hay señales que sí piden ayuda, y a los meses, no a las semanas: si no puedes hacer nada de tu vida normal, si no has vuelto a salir de casa, si la culpa te ocupa el día entero, si te sostienes con alcohol o pastillas, o si aparecen ideas de no querer seguir. Eso último se habla hoy, no la semana que viene. Tienes dónde pedir ayuda, que empieza por la vía pública y es gratuita, y para acompañar a otro, qué decir a alguien en duelo.

¿Y si quieres trabajarlo con alguien?

Soy Miguel Martínez, psicólogo colegiado nº CV17649. Paso consulta online para toda España y presencial en Valencia. Si esto que cuenta la guía te está pasando de verdad y quieres que alguien mire tu caso, escríbeme y te digo cómo trabajo, sin compromiso.

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