Cosas para el duelo (y cuáles no)
Por Miguel Martínez, psicólogo · Colegiado nº CV17649 · Actualizado en 2026
Lo primero, y va en serio: no hay nada que se venda que quite un duelo. Esta página no es una lista de cosas que ayuden a superarlo, porque eso no se compra. Es una lista de cosas que sostienen el día a día —comer, dormir algo, salir a la calle, hacer algo con las cosas de quien ya no está— mientras pasa el tiempo, que es lo único que hace el trabajo de verdad. Y lleva un apartado que las otras guías de compra no necesitan: lo que se le vende a alguien roto porque en ese momento no regatea.
Lo que sí vale la pena, y para qué
En cada apartado te enlazo la búsqueda, no un modelo concreto: así comparas precios tú y no te mando a un producto que igual mañana ya no está. Te oriento por criterio, no por marca.
Algo que te obligue a comer
En las primeras semanas casi nadie cocina, y saltarse las comidas hunde el ánimo por su cuenta, aparte de la pérdida. No hace falta un plan: hace falta que abrir la nevera no sea otra decisión. Un congelador con tuppers que traiga tu gente, o comida preparada decente que solo haya que calentar, valen más que cualquier otra cosa de esta lista.
Antifaz, tapones y una luz cálida de mesilla
El sueño se rompe casi siempre, y no hay que arreglarlo del todo: hay que hacer la noche menos dura. Un antifaz decente, unos tapones y una lámpara de luz cálida para poder encender sin despertarte del todo. Veinte euros. Y si a las cuatro de la mañana estás despierto, mejor levantarse a otra habitación que quedarse peleando con la cama.
Cajas buenas y etiquetas
Vaciar un armario es de lo más duro que hay, y la prisa lo empeora tanto como la parálisis. Unas cajas resistentes y etiquetas permiten hacer el tercer montón que casi nadie se permite: no es «tirar» o «quedarme», es «todavía no». Guardar sin decidir es una decisión legítima y quita mucha culpa.
Un cuaderno para escribirle
Escribir a quien ya no está —cartas que no se envían, cosas que no dio tiempo a decir— es de lo poco que casi todo el mundo dice que le sirvió. Un cuaderno normal y corriente, nada de «diario de duelo» de treinta euros con frases impresas. La hoja está en la carta que no vas a enviar, y funciona igual en papel.
Un marco o un álbum, y ya
Tener a la vista una foto que te guste ayuda más de lo que parece, y cuesta lo que cuesta un marco. Si quieres algo más, un álbum revelado de verdad —no en el móvil— es lo que la gente acaba mirando con los años y lo que se puede enseñar a los niños de la familia.
Zapatillas para andar
Andar a diario es de lo poco con respaldo real para el ánimo, y en duelo tiene además la ventaja de sacarte de casa sin tener que hablar con nadie. Media hora, todos los días, aunque no apetezca — sobre todo cuando no apetece.
Lo que no te recomiendo comprar
Esta parte es la importante, y es la que casi nunca sale en las guías de compras.
Las joyas con cenizas y los recuerdos «personalizados» caros
Existe un mercado entero alrededor de esto y los precios no son casualidad: se le vende a alguien que está roto y que en ese momento no regatea. Si te apetece tener algo, ten algo — pero decídelo dentro de unos meses y no en la semana del funeral, que es cuando esas páginas te encuentran.
Los suplementos «para el ánimo» y las pastillas naturales para dormir
Ni la valeriana ni la melatonina ni el triptófano hacen nada con un duelo, y con dormir hacen poco y por poco tiempo. Si llevas semanas sin dormir, eso se habla con tu médico, no se compra en la estantería de al lado de la caja.
Los cursos y «terapias» de duelo que prometen fases y plazos
El duelo no va por fases ordenadas ni tiene un calendario, aunque se siga vendiendo así. Desconfía de cualquier cosa que te diga en qué etapa estás o cuánto te queda. Un grupo de duelo bien llevado, gratis y en tu zona, vale más que un curso de cuatrocientos euros.
Comprar para llenar la casa
Cambiar los muebles, reformar, adoptar un animal, mudarse. No es que esté mal: es que las decisiones grandes tomadas en los primeros meses se lamentan mucho más de lo normal. Si puedes esperar seis meses, espera.
Y lo que de verdad manda
Si de toda la página te llevas una cosa: comer y salir a andar. Suena a poco y es lo que sostiene el resto — y las dos son gratis o casi. Todo lo demás puede esperar, sobre todo lo de decidir qué se hace con las cosas. Y cuándo esto ya no es duelo: si a los meses no puedes hacer nada de tu vida normal, si te has quedado sin salir de casa, si aparecen ideas de no querer seguir o si te estás sosteniendo con alcohol, eso sí se mira y se trata. Tienes dónde pedir ayuda, que empieza por la vía pública y es gratuita.
¿Y si esto te está pasando a ti?
Leer sobre un tema ayuda a entenderlo, pero no sustituye a que alguien mire tu caso concreto. Soy Miguel Martínez, psicólogo colegiado nº CV17649, y el que escribe todo esto. Paso consulta en Conciencia Conductual: online para toda España y presencial en Valencia.
Cómo trabajo y cómo pedir cita →Si prefieres otras opciones: dónde pedir ayuda
Aquí no soy neutral: te estoy recomendando mi propia consulta. Por eso te dejo también las otras vías, incluida la pública, en «dónde pedir ayuda».
Aviso: aquí no se cobra comisión por nada. No hay marcas patrocinadas en esta página y no recomiendo nada que no le diría a un paciente en consulta. Cuando algo no vale la pena, lo pone.