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📎 Guía gratuita · Trabajo

Miedo a que te despidan

Por Miguel Martínez, psicólogo · Colegiado nº CV17649

Seis herramientas para los meses de «puede que sí, puede que no», que suelen ser peores que el propio despido.

Ilustración: el ratón de Psicolinks junto a un escritorio con un ordenador y una taza
La idea de fondo. Hay un dato que sorprende a todo el mundo y que conviene saber: la gente que teme perder el trabajo suele estar peor que la que ya lo ha perdido. Tiene su lógica — ante un despido puedes hacer cosas; ante la duda no puedes hacer nada, y el cuerpo se queda meses en alerta sin descargar nunca. Así que si estás agotado y todavía no ha pasado nada, no es que exageres: es exactamente lo que hace la incertidumbre sostenida. Lo que ayuda no es adivinar qué va a pasar, sino dejar de rellenar los huecos con la peor versión y convertir la amenaza difusa en un plan escrito una sola vez.

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Seis herramientas

Herramienta 1 · La que explica por qué estás tan cansado

La incertidumbre cansa más que la mala noticia

Suena raro y está bastante bien descrito: la gente que teme perder el trabajo suele estar peor que la que ya lo ha perdido. Tiene lógica. Ante un despido puedes hacer cosas —cobrar, buscar, reorganizarte—; ante «puede que sí, puede que no» no puedes hacer nada, y el cuerpo se queda en alerta durante meses. Si estás agotado sin que haya pasado nada todavía, no es que exageres.

Hazlo así: ponle nombre cuando lo notes: «esto es la incertidumbre, no es que haya pasado algo». Distinguir entre lo que ha ocurrido y lo que temes que ocurra es la mitad del trabajo.

Herramienta 2

Separa lo que sabes de lo que estás rellenando

En una empresa con rumores, el cerebro rellena los huecos con la peor versión: una reunión a la que no te invitan pasa a ser «ya está decidido». No es que seas desconfiado; es que la falta de información se rellena sola, y siempre a la baja.

Hazlo así: haz dos columnas: lo que sabes con certeza y lo que estás suponiendo. Con el registro de pensamientos sale solo, y suele quedar una columna muy corta y otra muy larga.

Herramienta 3

Ponle hora a la preocupación en vez de llevarla todo el día

Este es de los pocos casos donde la técnica funciona casi sola, porque el tema vuelve veinte veces al día y siempre con lo mismo. Prohibirte pensarlo no funciona; aplazarlo sí.

Hazlo así: quince minutos a una hora fija, ni de noche ni en la cama, y el resto del día se apunta y se aparca. Tienes la hoja en tiempo de preocupación.

Herramienta 4

Prepara el plan B, y luego guárdalo

Tener un plan hecho baja la ansiedad de verdad, porque convierte una amenaza difusa en un problema con pasos. Pero repasarlo cada noche lo convierte en otra forma de rumiar.

Hazlo así: dedícale una tarde entera, una vez: cuánto cobrarías, cuánto aguantas con ahorros, a quién avisarías, qué buscarías. Escríbelo, guárdalo y no lo vuelvas a abrir hasta que haga falta o hasta que cambie algo de verdad.

Herramienta 5

No dejes que se te caiga la vida mientras esperas

Lo típico: no me apunto a nada, no gasto, no hago planes, «a ver qué pasa». Pero si esto dura ocho meses, te has quedado ocho meses sin vida y con el mismo miedo. Y encima llegas al momento malo con menos gente alrededor y peor forma.

Hazlo así: sigue con lo que sostiene el ánimo aunque no te apetezca: gente, movimiento y algo que no tenga que ver con el trabajo. El registro de actividades y ánimo sirve para verlo en dos semanas.

Herramienta 6

Mira si lo que hay es miedo o ya es otra cosa

Hay una diferencia importante entre temer un despido y estar en un sitio que te está haciendo daño. Si te están apartando, humillando o presionando para que te vayas por tu cuenta, eso ya no es incertidumbre: es otra cosa y tiene su propio camino.

Hazlo así: si te suena, mira acoso laboral. Y para lo que dependa de papeles —preaviso, indemnización, tu situación concreta— eso se consulta con un sindicato o un abogado laboralista, que muchos orientan gratis, y no con una web de psicología.
Cuándo pedir ayuda. Si llevas meses sin dormir, si te ha empezado a doler el cuerpo, si te bebes las noches o si la cabeza no para ni el fin de semana, eso ya no es preocupación: es un problema de ansiedad sostenida y se trata bien. Tienes el test de ansiedad para orientarte, el estrés que no para y dónde pedir ayuda. Y si acaba pasando, no empiezas de cero: cuando te despiden.

¿Y si quieres trabajarlo con alguien?

Soy Miguel Martínez, psicólogo colegiado nº CV17649. Paso consulta online para toda España y presencial en Valencia. Si esto que cuenta la guía te está pasando de verdad y quieres que alguien mire tu caso, escríbeme y te digo cómo trabajo, sin compromiso.

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