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📎 Guía gratuita · Acoso escolar

Cuando el que hace daño es tu hijo

Por Miguel Martínez, psicólogo · Colegiado nº CV17649

Que te llamen del colegio para decirte esto es de las cosas peores que hay. Seis herramientas para no romperlo todo en la primera reacción y hacer lo que de verdad cambia algo.

La idea de fondo. La reacción automática es una de dos: negarlo («exageran, son cosas de críos») o hundirse («entonces lo he hecho fatal»). Las dos dejan igual al otro niño y a tu hijo. Lo que funciona es una tercera: tomárselo en serio sin convertirlo en la identidad de tu hijo. Él ha hecho algo, no es algo.

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6 herramientas

Herramienta 1

Aguanta la primera reacción sin decidir nada

La llamada del colegio activa vergüenza, y la vergüenza empuja a defender o a castigar en caliente. Las dos cosas se hacen mal en los primeros veinte minutos.

Hazlo así: escucha, pregunta qué han visto exactamente y quién, y di que lo hablarás en casa y les contestas. No prometas castigos ni defensas por teléfono. Los veinte minutos siguientes son para ti, no para tu hijo.

Herramienta 2

Pregunta por los hechos, no por los motivos

«¿Por qué lo has hecho?» se contesta con «no sé» o con una excusa, y la conversación se muere ahí. Los motivos vienen luego; primero hay que fijar qué pasó, porque es lo que no se puede discutir.

Hazlo así: pregunta qué hizo, cuántas veces y quién estaba delante. Si minimiza —«era broma»—, no discutas la intención: pregunta qué cara puso el otro. Es la vía más corta para que aparezca lo que hay que ver.

Herramienta 3

Separa lo que hizo de lo que es

Decirle «eres un abusón» no le hace parar: le da un papel. Los niños que se quedan con esa etiqueta la defienden, porque nadie renuncia a lo único que le han dicho que es.

Hazlo así: ponlo en conducta: «lo que hiciste el martes fue acoso y no se va a repetir», en vez de «eres un acosador». La primera frase tiene arreglo. La segunda no.

Herramienta 4

Que haya consecuencia y que haya reparación

Un castigo sin reparación solo enseña a que no te pillen. Lo que cambia la conducta es que tenga un coste y, sobre todo, que tenga que arreglar algo con la persona a la que hizo daño.

Hazlo así: una consecuencia proporcionada y corta, y algo que repare de verdad: una disculpa hecha en serio, con el colegio de intermediario si hace falta. Reparar cuesta más que estar castigado, y por eso enseña más.

Herramienta 5

Mira qué le está dando esa conducta

Nadie hace daño porque sí. Casi siempre hay debajo un sitio en el grupo, un miedo a ser el siguiente, un modelo en casa o algo que le está pasando a él y no sabe contar.

Hazlo así: pregúntate qué gana con eso: risas, estatus, no ser el objetivo. Y mira qué pasa en casa cuando hay tensión: si en tu casa el que grita más gana, tu hijo ya ha aprendido algo. Cambiar eso hace más que veinte charlas.

Herramienta 6

Colabora con el colegio, aunque duela

La tentación de pelearse con el centro es enorme porque quita la vergüenza de encima un rato. Pero un niño que ve a sus padres desautorizando al colegio entiende que lo que hizo no es tan grave.

Hazlo así: ponte del lado del protocolo, aunque no te guste el tono con el que te lo cuentan. Puedes pedir respeto y proporcionalidad para tu hijo y a la vez sostener la consecuencia. Las dos cosas caben.
Y si te supera. Si además de esto ves crueldad sostenida con animales o con niños más pequeños, fuego, o que a tu hijo le da igual el daño que hace, eso ya no se trabaja con una guía: pide valoración profesional. Cuanto antes se mire, mejor pronóstico tiene.

La otra cara está en cuando a tu hijo le hacen bullying. Y si en casa hay muchos gritos, gritar menos a los hijos y premios y castigos.

¿Y si quieres trabajarlo con alguien?

Soy Miguel Martínez, psicólogo colegiado nº CV17649. Paso consulta online para toda España y presencial en Valencia. Si esto que cuenta la guía te está pasando de verdad y quieres que alguien mire tu caso, escríbeme y te digo cómo trabajo, sin compromiso.

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