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📎 Guía gratuita · Familia

Premios y castigos: qué funciona y qué no

Por Miguel Martínez, psicólogo · Colegiado nº CV17649

Seis herramientas para cuando el sistema de puntos ha dejado de funcionar y los castigos solo sirven mientras estás delante.

Ilustración: el ratón de Psicolinks junto a una casa con la ventana encendida

Si lo que tienes ahora mismo son rabietas y explosiones concretas, la guía que buscas es rabietas y enfados de los niños.

La idea de fondo. Los premios y los castigos funcionan, pero no para lo que la gente cree. Un premio es bueno para que algo aparezca y malo para que se mantenga: en cuanto lo retiras, la conducta se cae, y si además pagas por algo que al niño ya le gustaba, se lo estropeas. El castigo, por su parte, frena delante de quien castiga y enseña sobre todo a no dejarse pillar. Lo que sí sostiene es más aburrido y más barato: reconocer en concreto lo que ha hecho bien, poner consecuencias pequeñas y relacionadas, y que la casa sea previsible aunque tú estés cansado.

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Seis herramientas

Herramienta 1 · La que explica por qué se agota

El premio funciona para empezar, no para mantener

Un premio es muy bueno para que una conducta nueva aparezca por primera vez, y bastante malo para que se sostenga. En cuanto el premio se retira, la conducta se cae, y muchas veces por debajo de donde estaba. Por eso el sistema de puntos que iba de maravilla en marzo ya no funciona en mayo.

Hazlo así: usa el premio para arrancar y retíralo en cuanto la conducta ya salga: primero espacia, luego cambia el premio por reconocer lo que ha hecho.

Herramienta 2

Que el premio no se convierta en el motivo

Cuando pagas por algo que al niño ya le gustaba —leer, dibujar, ayudar—, se le estropea. Deja de hacerlo porque le apetece y empieza a hacerlo por el cromo, y sin cromo ya no le apetece. Es de los efectos mejor documentados en psicología.

Hazlo así: no premies lo que ya hace por gusto. Guarda los premios para lo que le cuesta de verdad.

Herramienta 3

Reconocer no es premiar, y es lo que sostiene

Decirle exactamente lo que ha hecho bien —no «qué bueno eres», sino «has recogido sin que te lo diga»— no tiene el efecto de desgaste que tiene el premio material, y se puede dar mil veces sin que se gaste.

Hazlo así: describe la conducta, no la persona, y hazlo en el momento. Cuesta cero euros y es lo único de esta lista que no caduca.

Herramienta 4

El castigo enseña a no dejarse pillar

Castigar frena la conducta delante de quien castiga, y bastante poco en el resto de sitios. Lo que aprende el niño es a evitar la consecuencia, no a hacerlo distinto, y de paso aprende de ti que cuando algo molesta se responde con dureza.

Hazlo así: antes de castigar, hazte una pregunta: ¿qué quiero que aprenda a hacer en su lugar? Si no tienes respuesta, el castigo no va a enseñar nada.

Herramienta 5

La consecuencia útil es pequeña, inmediata y relacionada

Una semana sin salir es mucho tiempo para un niño y deja de tener que ver con lo que pasó a los dos días. Lo que educa es la consecuencia que se entiende: has tirado la leche, la recoges. No has hecho los deberes, no hay pantalla hasta que estén.

Hazlo así: que sea inmediata, corta y con relación lógica con lo que ha pasado. Y anunciada antes, no inventada en caliente.

Herramienta 6

Lo que más pesa no es ninguna de las dos cosas

Los cambios grandes en la conducta de un niño casi nunca vienen de un sistema de premios: vienen de que la casa sea previsible —mismas normas, mismos horarios, mismas respuestas— y de que las normas no dependan de cómo esté el adulto ese día.

Hazlo así: elige tres normas y sostenlas los siete días. Tres bien sostenidas hacen más que veinte que dependen del humor.
Cuándo pedir ayuda. Si en casa ya solo hay gritos y todo el mundo lo está pasando mal, eso se arregla mejor con alguien delante que leyendo, y no es ningún fracaso pedirlo. Tienes también gritar menos a los hijos y rabietas y enfados de los niños.

¿Y si quieres trabajarlo con alguien?

Soy Miguel Martínez, psicólogo colegiado nº CV17649. Paso consulta online para toda España y presencial en Valencia. Si esto que cuenta la guía te está pasando de verdad y quieres que alguien mire tu caso, escríbeme y te digo cómo trabajo, sin compromiso.

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