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📎 Guía gratuita · Adicciones

Cuando alguien de tu familia juega

Por Miguel Martínez, psicólogo · Colegiado nº CV17649

Seis herramientas para la familia, incluida la pregunta que nadie contesta: si le pago las deudas o no.

Ilustración: el ratón de Psicolinks junto a un reloj con un tramo marcado
La idea de fondo. El juego tiene una pieza que las otras adicciones no tienen, y es el dinero. Por eso las conversaciones en casa acaban siempre ahí y por eso aparece la pregunta que trae a las familias a consulta: si le pago la deuda o no. La respuesta psicológica es incómoda pero es clara: tapar la consecuencia la borra, y la consecuencia es casi siempre lo que acaba empujando a alguien a pedir ayuda. Eso no significa castigar ni dar portazo; significa dejar de sostener lo que sostienes tú y proteger lo que sí depende de ti. Y hay algo que conviene saber para no volverse loco: cuando promete que va a parar, casi siempre lo dice de verdad. Que lo diga en serio y que lo cumpla son dos cosas distintas.

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Seis herramientas

Herramienta 1 · La que saca la conversación del terreno del reproche

El dinero es el síntoma, no el problema

Lo que se ve son las deudas, los préstamos y el dinero que falta, y por eso todas las conversaciones acaban ahí. Pero el dinero es la consecuencia: lo que hay debajo es una conducta que se ha vuelto incontrolable y que se mantiene sola, con el agravante de que el juego permite seguir jugando para recuperar lo perdido, cosa que ninguna otra adicción permite.

Hazlo así: cuando hables, habla de lo que pasa —cuánto tiempo, cuánto dinero, cuántas mentiras— y no de si es un vicio o una enfermedad. Esa discusión no se gana y consume la conversación entera.

Herramienta 2

Deja de tapar las consecuencias, y empieza por las pequeñas

Pagar la deuda, poner la excusa en el trabajo, cubrir el recibo que no salió. Todo eso se hace por amor y por vergüenza, y todo eso hace lo mismo: le quita a la persona la consecuencia que es lo único que suele empujar a pedir ayuda. Es duro de leer y hay que decirlo igual.

Hazlo así: esto no se hace de golpe ni a solas. Elige una cosa concreta que has estado tapando y deja de hacerla, avisando antes y en un momento tranquilo. Y consúltalo con alguien que sepa: en las asociaciones de jugadores hay grupos para familiares, y ahí saben exactamente de esto.

Herramienta 3

Protege el dinero de la casa, y hazlo por escrito

Esta es la parte práctica que casi nadie explica y la que más urge. Mientras la conducta siga, el dinero al que tenga acceso va a acabar en el juego, por mucho que prometa lo contrario — y las promesas son sinceras, esa es la parte que confunde.

Hazlo así: separa lo que puedas separar: cuentas, tarjetas, acceso a préstamos rápidos, quién firma qué. Y ojo, porque aquí ya no estamos en lo psicológico: lo que tenga que ver con deudas, avales o firmas conjuntas se consulta con un abogado o en un servicio de orientación jurídica, y muchos ayuntamientos y colegios de abogados lo dan gratis.

Herramienta 4

La autoexclusión no la puedes pedir tú

Es lo primero a lo que se agarra todo el mundo, así que conviene saberlo: en España existe un registro que bloquea el acceso a casinos, salas y juego online, pero es voluntario y lo solicita la propia persona. Un familiar no puede inscribir a otro. Los detalles y el trámite cambian según la comunidad y se consultan en la web de Ordenación del Juego.

Hazlo así: lo que sí está en tu mano es tenerlo preparado para el momento en que él o ella diga que quiere parar, porque esas ventanas duran poco. Ten a mano el enlace y el paso a paso, y el resto está en juego y apuestas, que está escrita para quien juega.

Herramienta 5

Las recaídas van a pasar, y no borran lo andado

Casi nadie deja de jugar a la primera. Si tú vives cada recaída como la prueba de que no había nada que hacer, se acaba escondiendo mejor en vez de contándolo, y una recaída escondida es mucho peor que una recaída dicha.

Hazlo así: acuerda de antemano qué pasa si recae: a quién se le dice, qué se hace con el dinero, si se pide cita. Decidirlo en frío evita que se decida en la bronca.

Herramienta 6 · La que no se puede dejar para más adelante

Y algo que hay que mirar de frente

El juego patológico se asocia a ideas de suicidio con una frecuencia que asusta, y más cuando aparecen deudas que la persona ve imposibles de pagar. Frases como «así estaríais mejor» o «esto no tiene arreglo» no son manipulación ni dramatismo: son señales.

Hazlo así: si aparecen, se pregunta directamente y sin miedo —preguntar no da la idea a nadie— y se pide ayuda ese mismo día. El 024 atiende 24 horas, es gratis y también atiende a familiares. Tienes si alguien te dice que quiere morir.
Dónde pedir ayuda con esto. Hay asociaciones de jugadores rehabilitados en casi toda España y la mayoría tienen grupos específicos para familiares, que es de lo que más alivio da: hablar con gente que ha pasado por lo mismo. Tu médico de familia también puede derivar a la unidad de conductas adictivas de tu zona, que es pública. Tienes juego y apuestas para pasársela a él o a ella, ayudar a alguien que no quiere ayuda y dónde pedir ayuda. Y una cosa más: búscate apoyo a ti también. Esto desgasta muchísimo, y aguantarlo en silencio no es una virtud.

¿Y si quieres trabajarlo con alguien?

Soy Miguel Martínez, psicólogo colegiado nº CV17649. Paso consulta online para toda España y presencial en Valencia. Si esto que cuenta la guía te está pasando de verdad y quieres que alguien mire tu caso, escríbeme y te digo cómo trabajo, sin compromiso.

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