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📎 Guía gratuita · Adicciones

Juego y apuestas: cómo salir

Por Miguel Martínez, psicólogo · Colegiado nº CV17649

Seis herramientas para cuando las apuestas o el casino online se han comido el dinero, el sueño y la tranquilidad, y cada intento de parar dura dos semanas.

Ilustración: el ratón de Psicolinks junto a un reloj con un tramo marcado
La idea de fondo. El juego online está diseñado para engancharte: premios impredecibles, bonos que llegan justo cuando ibas a dejarlo, apuestas en directo cada treinta segundos. Competir contra eso a base de voluntad es perder, y por eso lo que funciona no es prometerse nada, sino poner barreras que actúen cuando la voluntad falle. Empezando por una que mucha gente no sabe que existe y que es gratis.

¿Prefieres guardarla o imprimirla? Descárgala en PDF para tenerla a mano.

Seis herramientas

Herramienta 1

Mira el patrón, no la cantidad

La pregunta útil no es cuánto has perdido, sino cómo se comporta el juego en tu vida: si vuelves a recuperar lo perdido, si juegas más cuando estás mal, si escondes lo que apuestas, si has mentido sobre ello o si has dejado cosas por jugar.

Hazlo así: responde con sinceridad a esas cinco. Si dices que sí a dos o más, el problema ya no es de suerte ni de control: es un patrón, y los patrones se tratan.

Herramienta 2 · La más eficaz

Autoexclúyete, y hazlo hoy

Es la medida más eficaz y la que menos se usa. En España existe el Registro General de Interdicciones de Acceso al Juego (RGIAJ): te inscribes y las casas de apuestas y los casinos, físicos y online, tienen prohibido dejarte jugar y hacerte publicidad.

Hazlo así: búscalo como «RGIAJ autoprohibición» en la web del Ministerio de Consumo y solicítalo. Muchas comunidades tienen además su propio registro. Es gratuito y lo puedes pedir tú mismo.

Herramienta 3

Pon barreras al dinero

La fuerza de voluntad a las dos de la mañana no compite con una app a un toque. Lo que compite es que no puedas pagar.

Hazlo así: quita las tarjetas guardadas, desinstala las apps, bloquea los pagos a casas de apuestas con tu banco —muchos ya lo permiten— y, si hace falta, cede temporalmente la gestión del dinero a alguien de confianza. No es humillante: es lo que hace que funcione.

Herramienta 4

Cuéntaselo a alguien

El juego problemático vive del secreto, y la deuda oculta es lo que más lo acelera, porque obliga a seguir jugando para tapar. Contarlo duele una tarde y quita un peso de meses.

Hazlo así: elige a una persona y cuéntale la situación real, incluidas las deudas. Si no tienes a nadie, empieza por una asociación: están para eso y no juzgan.

Herramienta 5

Identifica cuándo aparecen las ganas

No aparecen a cualquier hora: suelen tener su momento —solo en casa, después de discutir, tras cobrar, con la jornada laboral acabada— y su detonante: un anuncio, un partido, un mensaje de bonificación.

Hazlo así: apunta durante una semana cuándo aparecen y qué había antes. Después ponle a cada momento un plan concreto que no dependa de resistir: salir, llamar, ducharte, cambiar de sitio.

Herramienta 6

Una recaída no borra el proceso

Volver a jugar después de una temporada bien es frecuente y no significa que no haya solución. Lo que hace daño es el silencio posterior y la idea de «ya que la he liado».

Hazlo así: si recaes, cuéntalo el mismo día a tu persona de confianza o a tu terapeuta, revisa qué barrera falló y reponla. El objetivo es que cada recaída sea más corta que la anterior.
Esto se trata, y bien. El juego patológico tiene tratamiento eficaz y hay asociaciones de jugadores en rehabilitación en toda España que atienden gratis, también a las familias. Pide ayuda antes de que la deuda decida por ti. Y si estás en un punto en el que has pensado que sin ti sería más fácil —algo frecuente en esta situación y de lo que casi nadie habla—, llama al 024, gratuito y a cualquier hora.

¿Y si quieres trabajarlo con alguien?

Soy Miguel Martínez, psicólogo colegiado nº CV17649. Paso consulta online para toda España y presencial en Valencia. Si esto que cuenta la guía te está pasando de verdad y quieres que alguien mire tu caso, escríbeme y te digo cómo trabajo, sin compromiso.

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