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📎 Guía gratuita · Crianza

Volver al trabajo después del permiso

Por Miguel Martínez, psicólogo · Colegiado nº CV17649

Seis herramientas para el momento del que casi nadie habla: el día que dejas al bebé y te vas a trabajar.

Ilustración: el ratón de Psicolinks junto a una casa con la ventana encendida
La idea de fondo. Se habla mucho del parto y de las primeras semanas, y casi nada de esto, que para mucha gente es el momento más duro de todos. Dos cosas que ayudan a llevarlo mejor. La primera: la culpa que vas a sentir no mide lo que estás haciendo — aparece igual volviendo a los cuatro meses que al año, y aparece tanto si eliges como si no te queda otra. La segunda: casi todo lo que hace más fácil el primer día se prepara antes del primer día. Aquí no vas a encontrar plazos ni permisos concretos, porque eso depende de la normativa y cambia; eso se pregunta en tu empresa o en la Seguridad Social.

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Seis herramientas

Herramienta 1

La culpa que sientes no mide lo que estás haciendo

Casi todo el mundo vuelve con la sensación de estar abandonando a su hijo, y esa sensación es tan real como poco informativa: la sientes igual si vuelves a los cuatro meses que al año, y la siente gente que no tiene alternativa y gente que sí. No es una señal de que estés haciéndolo mal. Es lo que produce separarse de un bebé al que llevas meses pegado.

Hazlo así: no discutas con la culpa ni te la quites a base de argumentos. Nómbrala —«esto es culpa, y va a estar unos días»— y mira los hechos: quién lo cuida, cómo está comiendo, cómo duerme.

Herramienta 2

Ensaya la separación antes del primer día

El primer día no debería ser el primer día. Si la primera separación larga coincide con la primera mañana de trabajo, se juntan dos cosas duras a la vez y el día se hace imposible para los dos.

Hazlo así: una o dos semanas antes, separaciones cortas y en aumento con quien vaya a cuidarlo: una hora, dos, media mañana. Y una despedida corta y siempre igual — alargarla no lo hace más fácil, lo hace más largo.

Herramienta 3

Cuenta con que el trabajo se te va a hacer raro

Vuelves con menos sueño, con la cabeza en otro sitio y a un equipo que ha seguido sin ti. Es normal sentirse torpe las primeras semanas y es normal que te cueste el doble concentrarte. Que te parezca que has perdido facultades no significa que las hayas perdido: significa que estás durmiendo mal y llevando dos vidas.

Hazlo así: baja el listón de las dos primeras semanas a propósito: lo imprescindible, sin proyectos nuevos y sin demostrar nada. Si puedes elegir, empezar un miércoles hace la primera semana más corta.

Herramienta 4

Reparte antes de que se reparta solo

Cuando dos personas vuelven a trabajar, la carga mental —las citas, la ropa, la compra, quién llama al pediatra— tiende a caer entera en uno de los dos sin que nadie lo haya decidido. Y no se nota hasta que ya pesa.

Hazlo así: sentaos a hacer la lista completa de lo invisible y repartidla por tareas enteras, no por «ayudar». Lo tienes desarrollado en la carga mental.

Herramienta 5

Protege una franja para ti, aunque sea ridícula

Entre el trabajo y el bebé desaparece cualquier hueco propio, y el primero que se cae es el que sostiene el ánimo: ver a alguien, moverte, salir a la calle sin empujar un carro. Veinte minutos cuentan.

Hazlo así: ponlo en el calendario con hora, como si fuera una reunión. El registro de actividades y ánimo sirve para ver, en dos semanas, que esos ratos no son un lujo.

Herramienta 6 · La que no conviene aplazar

Distingue el bajón de los primeros días de algo más

Llorar la primera semana, estar irritable y dormir mal entra dentro de lo esperable. Lo que no es esperable es que a las semanas sigas sin poder disfrutar de nada, con ansiedad constante, sin apetito, con miedos intrusivos que te asustan o con la sensación de no conectar con tu hijo.

Hazlo así: si eso te suena, no lo dejes pasar «hasta que se estabilice todo»: el test de depresión te orienta, y la depresión posparto explica el resto. Se trata bien y cuanto antes, mejor.
Cuándo pedir ayuda. Si a las semanas de volver sigues sin poder con el día, si tienes ansiedad casi todo el rato, si no disfrutas de nada o si aparecen pensamientos que te asustan sobre el bebé —que son más frecuentes de lo que nadie cuenta y no significan que vayas a hacer nada—, eso se mira y se trata bien. Tienes la depresión posparto, el agotamiento de padres y dónde pedir ayuda. Y si en algún momento aparece la idea de hacerte daño, el 024 atiende las 24 horas y es gratuito.

¿Y si quieres trabajarlo con alguien?

Soy Miguel Martínez, psicólogo colegiado nº CV17649. Paso consulta online para toda España y presencial en Valencia. Si esto que cuenta la guía te está pasando de verdad y quieres que alguien mire tu caso, escríbeme y te digo cómo trabajo, sin compromiso.

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