← Todas las guías
📎 Guía gratuita · Maternidad

Posparto: cuando no te sientes bien

Por Miguel Martínez, psicólogo · Colegiado nº CV17649

Seis cosas que conviene saber si después de tener un bebé estás triste, angustiada o simplemente no te reconoces, y todo el mundo espera que estés feliz.

Ilustración: el ratón de Psicolinks junto a una casa con la ventana encendida
La idea de fondo. La depresión posparto es frecuente —afecta en torno a una de cada ocho madres— y tiene tratamiento eficaz, pero se consulta tarde por dos motivos: porque se confunde con el cansancio normal y porque da vergüenza decir en voz alta que no estás disfrutando. Esta guía te ayuda a distinguir qué es esperable y qué no, y a saber a quién acudir. No sustituye una valoración: si te reconoces aquí, díselo a tu matrona o a tu médico.

¿Prefieres guardarla o imprimirla? Descárgala en PDF para tenerla a mano.

Seis herramientas

Herramienta 1

Distingue el bajón de las primeras semanas de algo más

En los primeros días tras el parto es muy frecuente estar llorosa, sensible y agotada: aparece sobre el segundo o tercer día, dura poco y se va sola. Lo que merece atención es cuando eso no remite pasadas dos semanas, va a más, o llega la tristeza semanas o meses después.

Hazlo así: si a las dos semanas sigues igual o peor, cuéntaselo a tu matrona o a tu médico en la próxima revisión. No hace falta que sea grave para consultarlo, y cuanto antes se coge, mejor va.

Herramienta 2

La ansiedad también cuenta

El posparto no siempre se presenta como tristeza. Muy a menudo es ansiedad: comprobar mil veces si respira, no poder dormir aunque el bebé duerma, imágenes intrusivas de que le pasa algo. Esos pensamientos horribles y no deseados son más frecuentes de lo que se cuenta y no significan que vayas a hacer nada.

Hazlo así: ponerles nombre alivia mucho. Cuéntaselos a tu pareja o a un profesional; el silencio con esto es lo que más asusta. Te sirve también la guía «Pensamientos que no quieres tener».

Herramienta 3 · La que más se nota

Duerme por turnos, aunque parezca imposible

La falta de sueño sostenida es uno de los factores que más pesa en cómo te encuentras, y en las primeras semanas se recorta siempre por el mismo sitio: la madre. Repartir la noche no es un lujo, es tratamiento.

Hazlo así: organiza turnos con quien esté contigo para que puedas dormir un bloque seguido de cuatro o cinco horas. Si estás dando el pecho, hay formas de organizarlo; pregúntale a tu matrona.

Herramienta 4

Baja el listón de todo lo que no sea el bebé y tú

La presión de la maternidad perfecta —casa en orden, cuerpo de antes, disfrutar cada minuto— es una carga añadida en el peor momento posible. Y la culpa por no estar disfrutando es una de las cosas que más se repiten en consulta.

Hazlo así: delega o deja caer todo lo que se pueda: casa, visitas, compromisos. Y permítete no estar disfrutando. Que sea duro no significa que no le quieras ni que lo estés haciendo mal.

Herramienta 5

Sal de casa y habla con alguien cada día

El aislamiento empeora el estado de ánimo de forma bastante directa, y en el posparto es facilísimo pasar días enteros sin salir ni hablar con nadie adulto.

Hazlo así: un paseo corto al día y un contacto real con alguien, aunque sea una llamada. Los grupos de crianza y los de lactancia sirven para esto tanto como para lo que anuncian.

Herramienta 6

Cuenta con la pareja, y que la pareja cuente también

La depresión posparto también afecta a la pareja no gestante, en torno a uno de cada diez casos, y casi nunca se nombra. Una casa con dos personas hundidas necesita ayuda de fuera, no más esfuerzo dentro.

Hazlo así: hablad de cómo estáis los dos, no solo del bebé. Y si los dos estáis mal, pedid ayuda externa —familia, profesional— antes de que se haga bola.
Cuándo pedir ayuda sin esperar. Habla con tu matrona, tu médico de familia o tu psicólogo si la tristeza o la ansiedad duran más de dos semanas, si no puedes dormir aunque el bebé duerma, si te cuesta cuidarle o sentir vínculo, o si aparecen ideas de hacerte daño o de hacerle daño al bebé. Esto último asusta mucho y es más frecuente de lo que se habla: contarlo es lo que hace que se resuelva, y no te van a quitar a tu hijo por decirlo. Si hay urgencia, en España tienes el 024 y el 112, gratuitos y a cualquier hora.

¿Y si quieres trabajarlo con alguien?

Soy Miguel Martínez, psicólogo colegiado nº CV17649. Paso consulta online para toda España y presencial en Valencia. Si esto que cuenta la guía te está pasando de verdad y quieres que alguien mire tu caso, escríbeme y te digo cómo trabajo, sin compromiso.

Cómo trabajo y cómo pedir cita →