Volver a lo de siempre: por qué reaparece lo antiguo
Por Miguel Martínez, psicólogo · Colegiado nº CV17649
Llevabas ocho meses sin fumar, viene una semana horrible y vuelves. Habías aprendido a decir las cosas en el momento, llega la discusión gorda y te callas como antes. Estabas saliendo a andar y con el cambio de turno se cayó todo. No es que no hayas aprendido nada: es lo que hace la conducta cuando lo nuevo se queda sin resultado.
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Seis herramientas
Herramienta 1
Pregunta qué dejó de dar resultado, no qué falló en ti
Cuando vuelve lo antiguo, la primera reacción suele ser mirarse a uno mismo: «no tengo fuerza de voluntad», «ya sabía yo». Es una pregunta que no lleva a ningún sitio. La que sirve es otra: ¿qué pasó con la alternativa? Casi siempre había dejado de funcionar antes de que volvieras a lo de siempre. Salir a andar ya no te despejaba porque llegabas reventado. Decir las cosas en el momento ya no te servía porque la última vez acabó en bronca. Lo antiguo no vuelve porque sea más fuerte: vuelve porque lo nuevo se quedó sin resultado y algo tiene que ocupar ese hueco.
Herramienta 2
Ten escritos tus momentos de riesgo antes de que lleguen
Los momentos en que esto pasa son bastante predecibles, y son casi siempre los mismos: cansancio acumulado, una racha de estrés, un cambio de horario o de turno, una mudanza, ponerte malo, las vacaciones, un duelo, una obra en casa. Todo lo que te quita tiempo o energía para lo nuevo. No hace falta adivinar nada: hace falta tenerlo escrito antes, porque en el momento no vas a estar para análisis.
Herramienta 3 · La que más cambia las cosas
Deja la alternativa lo más fácil posible justo en esos días
Lo que te protege no es la fuerza de voluntad: es que la alternativa siga dando resultado. Y en una semana mala, lo que decide si sigue dando resultado es lo que cuesta ponerla en marcha. Si andar significa cambiarte, coger el coche e ir al parque, en una semana mala no va a pasar. Si significa dar una vuelta a la manzana con lo puesto, igual sí. Bajar el listón en los momentos malos no es rendirse: es lo que impide que el hueco lo ocupe lo de antes.
Herramienta 4
Reduce en vez de abandonar
Hay semanas en las que la alternativa entera no se sostiene, y eso no se arregla apretando los dientes. El problema es que solemos manejarlo en todo o nada: si no puedo hacerlo como debe hacerse, lo dejo. Y en cuanto lo dejas del todo, la conducta antigua tiene el terreno libre. Mantener una versión pequeña —diez minutos, un día a la semana, la mitad— conserva el hilo. Recuperar algo que sigue medio en marcha cuesta mucho menos que recuperar algo abandonado.
Herramienta 5
Vuelve el mismo día, no «el lunes»
Una recaída no te devuelve al punto de partida. Lo aprendido sigue ahí y se recupera mucho más rápido la segunda vez: los ocho meses sin fumar no se han evaporado, y la forma nueva de discutir que ya funcionó una vez vuelve antes de lo que crees. Lo que sí hace daño es el paréntesis: dejarlo aparcado hasta el lunes, hasta septiembre, hasta que se calme todo. En ese hueco es donde lo antiguo se reinstala y vuelve a dar resultado.
Herramienta 6
Apunta lo que pasó para verlo venir la próxima vez
La primera vez que vuelve lo antiguo casi nadie sabe por qué. La tercera, si lo has ido apuntando, se ve venir con días de antelación: el patrón se repite mucho más de lo que parece. No hace falta un diario, hacen falta cuatro líneas en el momento —qué semana era, qué se cayó primero, qué pasó justo antes—. Es información sobre las condiciones, no sobre ti.
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Soy Miguel Martínez, psicólogo colegiado nº CV17649. Paso consulta online para toda España y presencial en Valencia. Si esto que cuenta la guía te está pasando de verdad y quieres que alguien mire tu caso, escríbeme y te digo cómo trabajo, sin compromiso.
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