Tics y manías nerviosas
Por Miguel Martínez, psicólogo · Colegiado nº CV17649
Seis herramientas para uñas, piel, pelo, tics y cualquier cosa que se te vaya sola. Con el método que se usa de verdad, que no es aguantarse.
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Seis herramientas
Herramienta 1 · Por dónde se empieza de verdad
Cuenta antes de intentar parar
La primera pregunta que hace cualquiera es «¿cómo lo dejo?», y esa no es la primera. Antes hay que saber cuánto hay y cuándo aparece, porque nadie lo sabe: la respuesta siempre es «muchas veces», que no sirve de nada. Y hay un premio de propina bien conocido: contar ya baja la cuenta, sin hacer nada más, porque para apuntarlo tienes que darte cuenta, y darse cuenta es justo lo que le falta a una conducta automática.
Herramienta 2
Busca la señal que va justo antes
Casi siempre hay algo un segundo antes: un picor, una tensión en el cuello, una sensación en la yema del dedo, una incomodidad difícil de nombrar. Se le llama la señal de aviso y es la pieza que lo cambia todo, porque en cuanto la reconoces tienes un margen que antes no existía. Al principio la pillarás cuando ya lo has hecho; eso también vale.
Herramienta 3
Cambia la conducta, no la fuerza de voluntad
Esto es el corazón del método y se llama inversión del hábito: cuando llega la señal, en vez de aguantarse —que no funciona— se hace otra cosa incompatible durante un minuto o dos. Algo que ocupe las mismas manos o los mismos músculos y que se pueda hacer en cualquier sitio sin que nadie lo note.
Herramienta 4
Pon el foco en las situaciones, no en el día entero
Nadie se muerde las uñas todo el rato: se las muerde viendo la tele, al teléfono, en el coche o estudiando. Intentar controlarlo dieciséis horas seguidas agota y se abandona en tres días; trabajarlo en dos situaciones concretas es sostenible.
Herramienta 5 · La que da resultados en la primera semana
Quita de en medio lo que lo pone fácil
No cambia el fondo, pero baja mucho la cuenta mientras trabajas el resto: uñas cortas y limadas, crema en las manos, una tirita en el dedo de siempre, guantes finos para ver la tele, el espejo de aumento del baño guardado un tiempo. Son apaños, y los apaños ayudan.
Herramienta 6
Cuidado con lo que haces cuando fallas
Vas a fallar, y lo que pasa después decide bastante. Si cada resbalón se convierte en «no tengo remedio», el enfado y la vergüenza suben la tensión, y la tensión es justo el combustible de estas conductas. Se entra en bucle. Además, si esto te pasa sobre todo en épocas de más estrés, el tic no es el problema: es el termómetro.
¿Y si quieres trabajarlo con alguien?
Soy Miguel Martínez, psicólogo colegiado nº CV17649. Paso consulta online para toda España y presencial en Valencia. Si esto que cuenta la guía te está pasando de verdad y quieres que alguien mire tu caso, escríbeme y te digo cómo trabajo, sin compromiso.
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