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🧪 Experimento · Un minuto

El oso blanco

No te vamos a contar cómo funciona tu cabeza. Vamos a dejar que lo compruebes tú en sesenta segundos.

Durante un minuto vas a intentar no pensar en un oso blanco.

Puedes pensar en lo que quieras: en la compra, en el trabajo, en nada. En lo único que no puedes pensar es en un oso blanco. Cada vez que se te cuele, pulsarás un botón.

Antes de empezar: ¿cuántas veces crees que se te va a colar?

5

ningunaveinte o más

1:00

Van 0

Pulsa cada vez que aparezca el oso, aunque sea de refilón. Nadie te está mirando.

0creías que se colaría
0se te coló

Qué acaba de pasar

Lo que has notado tiene nombre y tiene casi cuarenta años de estudio detrás. En 1987, Daniel Wegner y su equipo pidieron a un grupo de personas que hablaran en voz alta durante cinco minutos sin pensar en un oso blanco, tocando una campana cada vez que el oso apareciera. La supresión no fue completa en nadie: el oso aparecía más de una vez por minuto.

Y ahora la parte que de verdad importa. En ese mismo estudio hicieron algo más: a un grupo le pidieron primero que no pensara en el oso y luego que pensara en él libremente. A otro grupo, al revés. Los que habían empezado suprimiendo pensaban después en el oso más que los que nunca lo habían suprimido. Es decir: intentar no pensar en algo no solo falla mientras lo intentas — puede dejarte pensando más en ello después.

Con un oso blanco esto es una curiosidad. Con «no pienses en lo que te dijo», «no le des vueltas al análisis» o «no pienses en beber», es exactamente el mecanismo por el que la gente se queda atrapada. Y explica por qué el consejo más repetido del mundo —«no pienses en eso»— es de los peores que se pueden dar.

Entonces, ¿qué se hace en vez de eso? Lo que funciona no es prohibirse el pensamiento, es cambiarle la hora: apuntarlo, ponerle una cita y seguir con lo tuyo. Suena demasiado simple y es de lo mejor estudiado que hay. Lo tienes explicado en deja de darle vueltas, y para hacerlo por escrito está la hoja de tiempo de preocupación. Y en el laboratorio hay más experimentos como este. Y si lo que se te cuela son pensamientos que te asustan a ti mismo, eso tiene su propia guía: pensamientos que no quieres tener.

De dónde sale esto y qué no es. Wegner, D. M., Schneider, D. J., Carter, S. R. y White, T. L. (1987). Paradoxical effects of thought suppression. Journal of Personality and Social Psychology, 53(1), 5–13. Lo de aquí arriba es una versión corta y casera: un minuto y un botón, en vez de cinco minutos hablando en voz alta con una campana y en un laboratorio. Sirve para notar el efecto, no para medirte: no es una prueba psicológica, no puntúa nada y no dice nada de ti.

Esto era un experimento de dos minutos.

Ver cómo funciona la cabeza está bien; cambiar algo de lo que te pasa se hace mejor con alguien delante. Soy Miguel Martínez, psicólogo colegiado nº CV17649: trabajo online para toda España y presencial en Valencia.

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