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📎 Guía gratuita · Cómo funciona la cabeza

Aburrirse

Por Miguel Martínez, psicólogo · Colegiado nº CV17649

Seis herramientas para la única emoción que ya nadie deja aparecer.

Ilustración: el ratón de Psicolinks junto a un reloj con un tramo marcado
La idea de fondo. Aburrirse no es un fallo: es una señal, y dice una de dos cosas — «esto no significa nada para mí» o «esto no me exige nada». Saber cuál de las dos es cambia el arreglo entero. El problema de ahora no es que nos aburramos más, es que ya no llegamos a aburrirnos: cada rato muerto tiene una pantalla dentro, y el móvil quita el aburrimiento en dos segundos sin tocar lo que había debajo. Así que la señal se apaga y el motivo se queda. Y no es solo que se pierda algo bonito: los ratos sin nada son donde a la cabeza se le ocurren cosas y donde aparece lo que llevas aparcado.

Seis herramientas

Herramienta 1 · La que casi nadie se plantea

Ya casi nadie se aburre, y eso no es una buena noticia

El aburrimiento necesita un rato muerto, y los ratos muertos han desaparecido: la cola, el ascensor, los diez minutos antes de dormir, todos tienen ya una pantalla dentro. No es que te aburras más que antes; es que no llegas a aburrirte nunca, y eso tiene un precio que casi no se nombra.

Hazlo así: la próxima vez que saques el móvil en una cola, no lo saques. No como castigo: como experimento, a ver qué aparece cuando no hay nada.

Herramienta 2

El aburrimiento es una señal, no un fallo

Suele decir una de dos cosas, y conviene saber cuál. O «esto no significa nada para mí» —y entonces habla de la tarea, del trabajo o de con quién estás—, o «esto no me exige nada», y entonces habla de que te sobra capacidad y estás en piloto automático. Son problemas distintos y no se arreglan igual.

Hazlo así: cuando aparezca, pregúntate cuál de las dos es. Si es la primera, el ajuste va por dónde pones el tiempo; si es la segunda, por subir un poco la dificultad.

Herramienta 3

No lo confundas con el ánimo bajo, que se parecen mucho

Aburrirse es «no me apetece esto»; el ánimo bajo es «no me apetece nada». Y hay una diferencia que los separa bastante bien: al aburrido le arregla el rato una buena oferta —un plan que le guste—, y al que está bajo no.

Hazlo así: si llevas semanas sin que nada te levante y da igual lo que te propongan, no es aburrimiento. Mira cuando no tienes ganas de nada y, para situarte, el test de depresión.

Herramienta 4

El móvil quita el aburrimiento y deja el vacío

Es la trampa buena: funciona. Quitas el aburrimiento en dos segundos, y por eso lo haces doscientas veces al día. Lo que no quita es lo que había debajo — la tarea que no te importa, la tarde sin plan, la conversación que no tienes—, y encima te deja con la cabeza más dispersa para volver a lo que estabas.

Hazlo así: si te pasa mucho, el problema no es el móvil: es lo que estás tapando con él. Y para el peaje que cobra cada vuelta, la multitarea no existe.

Herramienta 5

Aburrirse a propósito, veinte minutos

Suena a broma y es de las cosas que más gente agradece: un rato al día sin pantalla, sin música y sin podcast. Fregar, andar, mirar por la ventana. Ahí es donde a la cabeza se le ocurren cosas y donde aparece lo que llevas aparcado — que es incómodo el primer día y útil el tercero.

Hazlo así: empieza por diez minutos y con algo que ocupe las manos, que es más fácil que quedarse quieto. Y si lo que aparece son vueltas a lo mismo en vez de ideas, entonces lo que necesitas es tiempo de preocupación, que es lo mismo pero con hora.

Herramienta 6

Y para los niños, exactamente igual: no lo rescates

«Mamá, me aburro» no es una emergencia ni un fallo tuyo. Un niño al que se le rellena cada hueco no aprende a inventarse un plan, que es una habilidad y se entrena — aburriéndose y saliendo de ello solo.

Hazlo así: la respuesta que funciona es tranquila y corta: «ya se te ocurrirá algo». Y aguantar los diez minutos de protesta, que son la parte difícil y la que hace el trabajo.
Cuándo pedir ayuda. Si no te apetece nada desde hace semanas y da igual lo que te propongan, eso ya no es aburrimiento: es ánimo bajo y se trata bien. Tienes cuando no tienes ganas de nada, el test de depresión para orientarte y dónde pedir ayuda.

¿Y si quieres trabajarlo con alguien?

Soy Miguel Martínez, psicólogo colegiado nº CV17649. Paso consulta online para toda España y presencial en Valencia. Si esto que cuenta la guía te está pasando de verdad y quieres que alguien mire tu caso, escríbeme y te digo cómo trabajo, sin compromiso.

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