Trabajar en casa sin acabar reventado
Por Miguel Martínez, psicólogo · Colegiado nº CV17649 · Actualizado en 2026
El teletrabajo tiene dos problemas distintos y se confunden: uno es el cuerpo —cervicales, espalda, vista— y el otro es que no se acaba nunca. El primero se arregla con treinta euros bien puestos, y aquí te digo dónde. El segundo no se compra, y por eso el apartado de lo que no hay que comprar es tan largo como el otro.
Lo que sí vale la pena, y para qué
En cada apartado te enlazo la búsqueda, no un modelo concreto: así comparas precios tú y no te mando a un producto que igual mañana ya no está. Te oriento por criterio, no por marca.
Poner la pantalla a la altura de los ojos
Trabajar con el portátil sobre la mesa obliga a mirar hacia abajo ocho horas, y de ahí salen las cervicales y los dolores de cabeza de final de tarde. Se arregla con un soporte de quince euros o con una caja de zapatos: el borde superior de la pantalla, a la altura de los ojos. Eso obliga a teclado y ratón aparte, que es la otra mitad del arreglo.
Una silla que sujete la espalda baja
La silla del comedor está pensada para cuarenta minutos de cena, no para ocho horas. No hace falta la silla de mil euros: hace falta que la zona lumbar quede apoyada y que los pies lleguen al suelo. Un cojín lumbar en la silla que ya tienes arregla mucho por poco dinero.
Una lámpara de escritorio decente
Trabajar con la luz del techo a la espalda deja la pantalla con reflejos y la vista forzada, y eso cansa de una forma difícil de identificar. Una lámpara de flexo con luz regulable, puesta al lado y no detrás, quita bastante fatiga de las últimas horas.
Tapones o cascos con cancelación
En casa el ruido no se elige, y cada interrupción cuesta bastante más de lo que dura. Unos tapones de espuma valen tres euros y ya cambian el día; unos cascos con cancelación son otra liga y salen a cuenta si compartes casa. Con una condición: úsalos para trabajar, no para no enterarte de nada, que es otra cosa.
Un temporizador de cocina de los de girar
La diferencia entre teletrabajar bien y acabar reventado casi nunca es el equipo: es que en casa no hay pausas naturales, ni el café, ni el pasillo. Un temporizador que suene cada cincuenta minutos y te obligue a levantarte hace más por tu espalda que cualquier silla. Y que sea un cacharro y no el móvil, justamente para no abrir el móvil.
Cualquier cosa que sirva de frontera
El problema serio del teletrabajo no es la postura: es que no se acaba nunca. Ayuda tener un gesto físico de cierre: recoger el portátil en un cajón, apagar la lámpara, salir a dar una vuelta de diez minutos que haga de trayecto de vuelta. Suena tonto y es de lo que más protege del desgaste.
Lo que no te recomiendo comprar
Esta parte es la importante, y es la que casi nunca sale en las guías de compras.
La mesa de altura regulable, todavía no
Es lo primero que se compra y cuesta varios cientos de euros. Estar de pie a ratos está bien, pero lo que de verdad te está machacando es la altura de la pantalla y no tener pausas, y las dos cosas se arreglan por menos de treinta euros. Compra eso primero, úsalo tres meses, y si sigues necesitando la mesa, entonces sí.
Gafas «antiluz azul» para el cansancio de vista
Se venden mucho y las revisiones no encuentran que reduzcan la fatiga visual. Lo que sí la reduce: bajar el brillo al del entorno, apartar la pantalla a un brazo de distancia y mirar de vez en cuando a algo lejano. Si te cansa mucho la vista, lo que toca es una revisión, no un filtro.
Otro monitor, otro teclado y otra app de productividad
Comprar equipo es la forma más agradable de no enfrentarse al problema real, que casi siempre es la carga de trabajo o no saber parar. Si trabajas doce horas, un monitor más grande solo te deja hacerlo con menos molestias.
Sillas «gaming» que parecen de coche de carreras
El respaldo alto con alerones no es ergonomía, es estética. Muchas tienen el asiento estrecho y con reborde, que es justo lo contrario de lo que quieres para ocho horas. Si vas a gastar en silla, mira apoyo lumbar regulable, profundidad de asiento y reposabrazos, y prueba a sentarte antes si puedes.
Y lo que de verdad manda
Si teletrabajas y acabas el día vacío, revisa primero si el problema es el equipo o es la jornada. La postura da dolor de espalda; no poder desconectar da otra cosa. Lo tienes en el burnout, en el domingo por la tarde y en poner límites.
¿Y si quieres trabajarlo con alguien?
Soy Miguel Martínez, psicólogo colegiado nº CV17649. Paso consulta online para toda España y presencial en Valencia. Si esto te está pasando de verdad y quieres que alguien mire tu caso, escríbeme y te digo cómo trabajo, sin compromiso.
Cómo trabajo y cómo pedir cita →Aviso: aquí no se cobra comisión por nada. No hay marcas patrocinadas en esta página y no recomiendo nada que no le diría a un paciente en consulta. Cuando algo no vale la pena, lo pone.