El sesgo de confirmación
La prueba que informa no es la que te da la razón. Es la que podría quitártela.
Qué es
Cuando tenemos una idea en la cabeza, buscamos información que encaje con ella y damos menos vueltas a la que no encaja. No es mentir ni engañarse a propósito: es que la pregunta que se nos ocurre hacer ya viene con la respuesta dentro. Y como casi siempre encontramos lo que buscamos, la idea sale reforzada de cada comprobación.
Dónde aparece
Buscando síntomas en internet escribiendo justo lo que ya temes. Mirando el móvil de la pareja cuando ya se sospecha —y encontrando siempre algo, porque cualquier mensaje admite dos lecturas—. Leyendo solo a quien piensa como uno. Y recordando: de veinte veces que hablaste en público se recuerdan las dos en las que salió mal, que es lo que confirma «se me da fatal».
En terapia es el motor de las creencias que no se caen solas. «Le caigo mal a todo el mundo» se sostiene sin esfuerzo si solo se registran los datos que encajan: el que no saludó cuenta, los cuatro que sí saludaron no se apuntan.
Qué se puede hacer
La hoja para hacerlo bien está en experimento conductual, y el trabajo con el pensamiento suelto, en el registro de pensamientos.
De dónde sale esto. Wason, P. C. (1960). On the failure to eliminate hypotheses in a conceptual task. Quarterly Journal of Experimental Psychology, 12(3), 129–140. Y para el panorama completo, Nickerson, R. S. (1998). Confirmation bias: a ubiquitous phenomenon in many guises. Review of General Psychology, 2(2), 175–220.
¿Y si no es solo curiosidad? Si la ansiedad, el ánimo o cualquiera de estas cosas te está complicando el día a día, se puede trabajar con alguien. Soy Miguel Martínez, psicólogo colegiado nº CV17649: consulta online para toda España y presencial en Valencia.
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