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📎 Guía gratuita · Ánimo

Por qué lloro por todo

Por Miguel Martínez, psicólogo · Colegiado nº CV17649

Seis claves para cuando se te saltan las lágrimas con un anuncio, con una tontería en el trabajo o sin motivo, y te da vergüenza que te pase.

Ilustración: el ratón de Psicolinks junto a una nube de lluvia con un sol detrás
La idea de fondo. Llorar por cualquier cosa se suele leer como un defecto —ser flojo, ser exagerado— y casi nunca lo es. Es una señal de que el umbral está bajo, y el umbral baja por motivos bastante concretos: dormir poco durante meses, aguantar una situación sin decirla, un cambio hormonal, algo médico, o un ánimo que se está apagando. Por eso lo que ayuda no es controlarse mejor en el momento, sino averiguar cuál de esas cosas está detrás.

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Seis claves

Herramienta 1

Llorar mucho no es un defecto de carácter

Se vive con vergüenza —«soy una llorona», «qué flojo soy»— y casi nunca es eso. Llorar más de lo habitual suele indicar que el sistema está saturado, no que seas débil.

Hazlo así: cambia la pregunta: en vez de «por qué soy así», pregúntate «desde cuándo». Si hay un antes y un después, ahí está la información.

Herramienta 2 · La sospecha número uno

Casi siempre hay cansancio detrás

Dormir poco de forma sostenida baja el umbral de todo: llorar, saltar, agobiarse. Mucha gente que llora por cualquier cosa lleva meses durmiendo mal y no lo relaciona.

Hazlo así: mira tus últimas semanas de sueño antes de buscar explicaciones profundas. En bastante gente, arreglar eso ya cambia bastante.

Herramienta 3

Descarta lo médico y lo hormonal

Tiroides, anemia, déficits, el posparto, la perimenopausia y algunos medicamentos producen exactamente esto. No se resuelve con voluntad porque no es de voluntad.

Hazlo así: coméntaselo a tu médico si lleva meses o si empezó de golpe. Es una consulta corta que ahorra mucho tiempo perdido.

Herramienta 4

Puede ser lo contrario de lo que parece

A veces no es que sientas de más: es que llevas mucho aguantando y ha llegado el punto en que se desborda por cualquier sitio. El llanto por todo y el no sentir nada suelen ser dos caras de lo mismo.

Hazlo así: pregúntate qué llevas sosteniendo estos meses sin haberlo hablado con nadie. Suele haber algo, y suele ser eso.

Herramienta 5

No lo pelees en el momento; ocúpate de la causa

Intentar aguantarse las lágrimas en el momento es agotador y no resuelve nada. Lo que baja la frecuencia es atender lo de debajo, no controlar el síntoma.

Hazlo así: si llegan en un mal momento, sal, respira alargando la exhalación y vuelve. Y sin disculparte demasiado: llorar delante de alguien no es un desastre.

Herramienta 6

Fíjate en qué lo dispara

Muchas veces no es «por todo»: hay temas concretos que aparecen una y otra vez, y no siempre son los que uno cree.

Hazlo así: apunta una semana en qué momentos ha pasado y qué había justo antes. En tres o cuatro anotaciones suele verse el patrón. Puedes usar el registro de siete días.
Cuándo consultar. Si esto lleva semanas, si va con ánimo bajo, con falta de ganas o con la sensación de no poder con nada, conviene mirarlo: puedes situarte con el test de depresión y comentarlo con tu médico. Y si empezó después de un parto o de una pérdida, díselo expresamente.

¿Y si quieres trabajarlo con alguien?

Soy Miguel Martínez, psicólogo colegiado nº CV17649. Paso consulta online para toda España y presencial en Valencia. Si esto que cuenta la guía te está pasando de verdad y quieres que alguien mire tu caso, escríbeme y te digo cómo trabajo, sin compromiso.

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