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📎 Guía gratuita · Trabajo

Perder el trabajo pasados los 50

Por Miguel Martínez, psicólogo · Colegiado nº CV17649

Seis herramientas para cuando la búsqueda es larga y la edad pesa. Sobre lo práctico y sobre lo otro, que es de lo que no habla nadie.

Ilustración: el ratón de Psicolinks junto a un escritorio con un ordenador y una taza
La idea de fondo. A esta edad el golpe tiene dos partes que se confunden: la económica y la de identidad. La primera se planifica; la segunda es la que hunde, porque muchas personas descubren de golpe que casi todo lo que eran estaba dentro del trabajo. Tratarlas por separado es lo que hace que la búsqueda no se coma a la persona.

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6 herramientas

Herramienta 1

Ponle horario a la búsqueda

Sin horario, buscar trabajo ocupa las veinticuatro horas y a la vez no se hace nunca: se está siempre a medias y siempre en deuda con uno mismo.

Hazlo así: de tal hora a tal hora, y se cierra el portátil. Tres horas bien hechas rinden más que un día entero de estar pendiente. Y lo que sobra del día deja de ser tiempo robado.

Herramienta 2

Cuenta lo que sabes hacer, no dónde has estado

Un currículum ordenado por empresas y años pone la edad en primer plano. Uno ordenado por lo que sabes resolver pone delante lo que a los cincuenta juega a favor.

Hazlo así: arriba, cuatro líneas de lo que sabes hacer y de problemas concretos que has resuelto, con un número si lo hay. Los años debajo. Y en la entrevista, si sale la edad, contéstala como experiencia y sigue.

Herramienta 3

Trabaja los contactos, no los portales

A partir de cierta edad y en muchos sectores, la mayor parte de los puestos no se cubren por anuncio. Echar cien currículums a un portal es la forma más agotadora y menos eficaz de buscar.

Hazlo así: una lista de veinte personas que te conocen trabajando. Dos mensajes por semana, sin pedir trabajo: pedir información y consejo. Es más lento de escribir y muchísimo más eficaz.

Herramienta 4

Separa el «no» del rechazo personal

Cuando llevas meses, cada silencio se lee como una nota sobre tu valor. Y no lo es: la mayoría no contesta a nadie, y muchos procesos estaban decididos antes de empezar.

Hazlo así: lleva una cuenta de lo que haces, no de lo que consigues: contactos, entrevistas, candidaturas. Es lo único que depende de ti, y es lo que hay que mirar los días malos.

Herramienta 5

Reconstruye lo que era el trabajo, no solo el sueldo

El trabajo daba horario, gente, un sitio donde ir y sentirse útil. Si nada de eso se sustituye, la búsqueda se hace desde un hueco enorme y se nota en las entrevistas.

Hazlo así: coloca tres cosas en la semana: una que te saque de casa a una hora fija, una con gente y una en la que ayudes a alguien. No es rellenar el tiempo, es no llegar a las entrevistas desde el vacío.

Herramienta 6

Habla en casa de números y de cómo estás

Callar por no preocupar convierte la casa en un sitio donde hay que fingir, y eso cansa más que el problema. Y los demás lo notan igual, solo que sin poder ayudar.

Hazlo así: una conversación con números encima de la mesa —cuánto hay, hasta cuándo, qué se ajusta— y otra distinta sobre cómo lo estás llevando. Que no sean la misma: mezclarlas hace que ninguna salga bien.
Y si te supera. Si llevas meses sin salir de casa, te has ido apartando de la gente o te descubres pensando que ya no pintas nada, eso no es la búsqueda: es un ánimo que se ha ido hundiendo por debajo, y se trata bien. Cuanto antes se coja, más corta es la caída.

Está también paro de larga duración, cuando te despiden y la entrevista de trabajo.

¿Y si quieres trabajarlo con alguien?

Soy Miguel Martínez, psicólogo colegiado nº CV17649. Paso consulta online para toda España y presencial en Valencia. Si esto que cuenta la guía te está pasando de verdad y quieres que alguien mire tu caso, escríbeme y te digo cómo trabajo, sin compromiso.

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