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📎 Guía gratuita · Trabajo

Cuando no te toman en serio

Por Miguel Martínez, psicólogo · Colegiado nº CV17649

Seis herramientas para cuando dices algo en una reunión y no pasa nada, y lo repite otro diez minutos después y sí pasa.

Ilustración: el ratón de Psicolinks junto a un escritorio con un ordenador y una taza
La idea de fondo. Lo primero es delimitarlo: que no te tomen en serio en un sitio concreto es un dato sobre ese sitio, no sobre tu valor, y el salto a «no valgo» es el que hace daño. Dicho eso, sí hay dos cosas que dependen de ti y que se notan mucho. Una son los preámbulos: «no sé, igual es una tontería, pero…» le quita el peso a lo que viene detrás antes de decirlo. La otra es hablar menos y esperar más: cuando no nos escuchan tendemos a hablar más rápido para convencer, y las pausas dan más autoridad que las razones. Y hay una tercera posibilidad que conviene mirar de frente: que en ese sitio a alguien como tú no se le escuche, y ahí no hay técnica que valga.

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Seis herramientas

Herramienta 1

Separa el trato de tu valor

Que no te tomen en serio en un sitio concreto es un dato sobre ese sitio y sobre cómo estás apareciendo ahí. Convertirlo en «no valgo» es el salto que hace daño y el que no está justificado.

Hazlo así: delimítalo: ¿pasa en todas partes o en un contexto concreto, con unas personas concretas? La respuesta cambia todo lo demás.

Herramienta 2 · La que más se nota

Mira lo que haces antes de hablar

Hay cosas que se aprenden a hacer para suavizar y que acaban restándole peso a lo que dices: disculparse antes de opinar, terminar las frases hacia arriba como si preguntaras, decir «no sé, igual es una tontería».

Hazlo así: grábate o fíjate una semana. Quita los preámbulos: «creo que deberíamos hacer X» pesa mucho más que «no sé, igual es una tontería, pero…».

Herramienta 3

Di menos y espera más

Cuando no nos toman en serio tendemos a hablar más y más rápido para convencer, y eso quita autoridad. Las pausas la dan.

Hazlo así: una idea, dicha corta, y silencio después. El silencio es incómodo para ti y hace que el otro procese lo que has dicho.

Herramienta 4

Deja constancia de lo que aportas

En reuniones y en familias, quien no deja rastro se queda sin autoría: las ideas se atribuyen a quien las repite después. No es injusticia personal, es cómo funciona la memoria de un grupo.

Hazlo así: después de una reunión, un correo de dos líneas con lo acordado y lo que propusiste. Sin marketing, solo dejando registro.

Herramienta 5

Cuenta con que a veces no es cosa tuya

Hay sitios donde a determinadas personas no se les escucha por edad, por sexo, por acento o por el puesto que ocupan. Ahí no hay técnica de comunicación que lo arregle, y creer que sí lleva a años de intentarlo.

Hazlo así: mira si a otras personas en tu misma posición les pasa igual. Si es que sí, el problema es el sitio, y la pregunta que toca es otra.

Herramienta 6

Elige dos batallas, no diez

Intentar que te tomen en serio en todo, con todos y a la vez, agota y no funciona. Concentrarse en dos cosas concretas sí produce cambios visibles.

Hazlo así: elige dos: un tema en el que vas a hablar siempre, y una persona con la que vas a cambiar cómo apareces. Tres meses. Luego se amplía.
Cuándo pedir ayuda. Si esto viene de lejos y te ha dejado con la sensación de no contar en ningún sitio, o si en tu trabajo hay algo más que falta de escucha —te ridiculizan, te aíslan, te quitan funciones—, eso tiene otro nombre y otro camino: mira acoso laboral. Y para la parte que sí se entrena, tienes decir lo que piensas y poner límites.

¿Y si quieres trabajarlo con alguien?

Soy Miguel Martínez, psicólogo colegiado nº CV17649. Paso consulta online para toda España y presencial en Valencia. Si esto que cuenta la guía te está pasando de verdad y quieres que alguien mire tu caso, escríbeme y te digo cómo trabajo, sin compromiso.

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