La prueba social
Ante la duda, miramos qué hacen los demás. Es un atajo excelente casi siempre, y por eso cuesta tanto verlo cuando falla.
Qué es
En una situación ambigua, la conducta de los demás funciona como información: si todos miran hacia arriba, algo habrá. El atajo es razonable —los demás saben cosas que uno no sabe— y funciona bien casi siempre. El problema es que sigue funcionando cuando los demás no saben nada, y también cuando uno está viendo con sus propios ojos que la respuesta del grupo es la equivocada.
En los experimentos de Solomon Asch, comparar la longitud de unas líneas es tan fácil que en solitario casi nadie falla. Con un grupo delante dando la respuesta equivocada, alrededor de un tercio de las respuestas se van con el grupo.
Dónde aparece
En la cola larga del bar de al lado, que hace que el de enfrente parezca peor. En las reseñas, que se leen antes de decidir y arrastran a las siguientes. En una reunión donde nadie dice lo que piensa hasta que alguien lo dice. Y en el instituto, donde tiene nombre de otra cosa: presión de grupo.
Y también en la dirección buena: si en un sitio la gente pide ayuda cuando la necesita, se pide más. El atajo no es malo; solo es un atajo.
Qué se puede hacer
Si esto te pilla en el trabajo o con la familia, están decir lo que piensas, decir que no en el trabajo y el miedo al qué dirán. Con hijos adolescentes, pantallas y adolescentes.
De dónde sale esto. Asch, S. E. (1956). Studies of independence and conformity: a minority of one against a unanimous majority. Psychological Monographs, 70(9), 1–70.
¿Y si no es solo curiosidad? Si la ansiedad, el ánimo o cualquiera de estas cosas te está complicando el día a día, se puede trabajar con alguien. Soy Miguel Martínez, psicólogo colegiado nº CV17649: consulta online para toda España y presencial en Valencia.
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