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📎 Guía gratuita · Pareja

Hablar de sexo en pareja

Por Miguel Martínez, psicólogo · Colegiado nº CV17649

Seis herramientas para tener esa conversación que lleváis meses posponiendo, sin que acabe en reproche ni en silencio de tres días.

La idea de fondo. Casi ninguna pareja tiene el problema que cree tener. Lo que suele haber no es una diferencia de deseo, sino una conversación pendiente que cada vez da más miedo, porque cuanto más se aplaza más grande parece. Hablar de esto no va de encontrar el momento perfecto: va de bajar tanto la apuesta que hablar deje de ser un acontecimiento.

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6 herramientas

Herramienta 1

No lo saques ni en la cama ni justo después

En ese contexto cualquier frase se lee como una nota del examen que acaba de haber. Aunque digas algo suave, llega como reproche, y la conversación se muere ahí para meses.

Hazlo así: búscalo en un sitio neutro y con ropa: paseando, en el coche, fregando. El cuerpo ocupado y sin mirarse de frente hace que las conversaciones difíciles salgan mucho mejor.

Herramienta 2

Habla de ti, no de lo que falta

«Ya nunca quieres» convierte al otro en acusado, y un acusado se defiende: te dará razones, no ganas. La misma información dicha desde uno mismo no obliga a defenderse.

Hazlo así: cambia «tú nunca» por «yo echo de menos» o «me pasa que». Y di para qué lo cuentas: «no te lo digo para que hagamos algo hoy, te lo digo porque quiero que lo sepas».

Herramienta 3

Pon sobre la mesa que el deseo no funciona igual en todo el mundo

Mucha gente da por hecho que el deseo aparece de la nada y que si no aparece es que algo falla. En bastante gente funciona al revés: primero hay contacto y confianza, y las ganas vienen después.

Hazlo así: contadlo cada uno: ¿a ti te vienen las ganas y luego buscas, o necesitas empezar y las ganas llegan por el camino? Muchas parejas descubren ahí que no había ningún problema, había dos maneras distintas y ninguna avería.

Herramienta 4

Separa el afecto del sexo durante un tiempo

Cuando cada caricia se lee como una petición, el que tiene menos ganas empieza a evitar también los abrazos, y entonces se pierden las dos cosas a la vez. Es el círculo más común que hay.

Hazlo así: pactadlo en alto: unas semanas en las que el contacto físico no lleva a nada más, y se dice. Suena artificial y funciona: devuelve el afecto al terreno donde nadie tiene que decir que no.

Herramienta 5

Preguntad qué sí, no solo qué falla

Las conversaciones sobre esto suelen ser inventarios de lo que no hay. Es información pobre: saber lo que falta no dice qué hacer, y además desanima a los dos.

Hazlo así: cada uno dice tres cosas que le gustan, le gustaría o le da curiosidad probar. Por escrito si en alto da corte. Es más fácil de decir y mucho más útil que la lista de quejas.

Herramienta 6

Que sea una conversación corta y repetida

La charla larga y definitiva se aplaza para siempre, porque hace falta valor, tiempo y que los dos estén bien a la vez. Y cuando por fin llega, sale con demasiada carga.

Hazlo así: diez minutos y se deja. Sin conclusiones ni acuerdos esa noche. Repetirlo cinco veces cortito cambia más cosas que una conversación de dos horas, y da mucho menos miedo la siguiente.
Y si te supera. Si hay dolor, si aparece angustia de verdad ante el contacto, o si esto viene de algo que pasó y no se ha hablado nunca, no es cuestión de técnicas de conversación: eso se trabaja acompañado, y suele ir bastante mejor de lo que la gente teme.

Si el asunto es que a uno de los dos le han bajado las ganas, está deseo sexual bajo en pareja. Y para prepararla, preparar una conversación.

¿Y si quieres trabajarlo con alguien?

Soy Miguel Martínez, psicólogo colegiado nº CV17649. Paso consulta online para toda España y presencial en Valencia. Si esto que cuenta la guía te está pasando de verdad y quieres que alguien mire tu caso, escríbeme y te digo cómo trabajo, sin compromiso.

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