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📎 Guía gratuita · Pareja

Cuando baja el deseo en la pareja

Por Miguel Martínez, psicólogo · Colegiado nº CV17649

Seis herramientas para cuando uno de los dos tiene muchas menos ganas y el tema se ha vuelto imposible de hablar.

Ilustración: el ratón de Psicolinks junto a dos bocadillos de diálogo enfrentados
La idea de fondo. Casi todas las parejas que llegan con esto vienen con el mismo malentendido: creer que el deseo tiene que aparecer solo, de la nada, y que si no aparece es que algo está roto. En bastante gente —y más cuanto más larga es la relación— el deseo es responsivo: no viene antes del contacto, viene durante. Esperar ganas espontáneas para acercarse es esperar algo que a lo mejor nunca funcionó así. Lo segundo: el deseo se parece más a un coche con el freno de mano puesto que a un depósito vacío, y mientras el freno siga puesto —cansancio, enfado, miedo a que acabe en discusión, medicación—, acelerar no sirve de nada.

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Seis herramientas

Herramienta 1 · La que más malentendidos deshace

El deseo no siempre viene antes: muchas veces viene después

La idea de que primero aparecen las ganas y luego uno se acerca describe bien a parte de la gente y fatal a la otra parte. En muchas personas —y más según pasan los años de relación— el deseo es responsivo: aparece cuando ya ha empezado el contacto, no antes. Esperar a tener ganas espontáneas para acercarte puede ser esperar algo que ya no funciona así.

Hazlo así: prueba a separar «tener ganas» de «estar dispuesto». Acercarte sin ganas previas, sin obligación de que acabe en nada, y ver qué pasa.

Herramienta 2

Mira qué lo está frenando antes de mirar qué falta

El deseo se parece más a un coche con freno de mano que a un depósito vacío. Cansancio, enfado sin resolver, miedo a que se convierta en una discusión, vergüenza con el propio cuerpo, medicación: todo eso frena. Y mientras el freno esté puesto, acelerar no sirve.

Hazlo así: haz dos listas: qué lo enciende y qué lo apaga. La segunda suele ser más larga y más útil, y casi siempre hay algo en ella que sí se puede quitar.

Herramienta 3

Quitad de en medio la obligación de que acabe en algo

Cuando cada acercamiento se lee como una petición, la persona con menos deseo empieza a evitar hasta los abrazos, y la otra se siente rechazada a todas horas. Es el círculo más común y el que más rápido se rompe si se corta esa lectura.

Hazlo así: acordad una temporada en la que haya contacto —caricias, abrazos, estar cerca— con la regla explícita de que no va a ir a más. Suena a poco y desatasca muchísimo.

Herramienta 4

Hablarlo fuera de la cama y fuera del momento

Es la peor conversación posible a las doce de la noche después de un rechazo. Ahí los dos están dolidos y lo que sale es reproche. La misma conversación un domingo por la mañana, andando, es otra cosa completamente distinta.

Hazlo así: elige un momento neutro y empieza por lo tuyo, no por lo del otro: «echo de menos» funciona; «tú nunca» cierra la puerta.

Herramienta 5

Descarta lo que no es psicológico antes de darle vueltas

Antidepresivos, anticonceptivos hormonales, tiroides, dolor durante las relaciones, menopausia, depresión, alcohol. Hay una lista larga de causas físicas y farmacológicas del deseo bajo, y no se arreglan hablando.

Hazlo así: si el cambio fue más o menos brusco, o coincidió con empezar una medicación, eso lo mira tu médico antes que nadie. No es hacer trampa: es empezar por donde toca.

Herramienta 6

Que el objetivo no sea una cifra

Contar cuántas veces al mes es la forma más rápida de convertir esto en un examen, y los exámenes quitan las ganas de casi todo. No hay una frecuencia normal: hay parejas que están bien con muy poco y parejas que no.

Hazlo así: cambia la pregunta: no «¿cuántas veces?», sino «¿estamos los dos a gusto con cómo está?». Si uno de los dos no lo está, ahí sí hay algo que trabajar.
Cuándo pedir ayuda. Si hay dolor durante las relaciones, si el cambio fue brusco o si coincidió con una medicación nueva, eso lo mira tu médico antes que un psicólogo. Y si lleváis meses en el círculo de acercarse-rechazar-dolerse, esto se desatasca mucho mejor con alguien delante que leyendo. Tienes también discutir mejor en pareja y mi pareja no me habla.

¿Y si quieres trabajarlo con alguien?

Soy Miguel Martínez, psicólogo colegiado nº CV17649. Paso consulta online para toda España y presencial en Valencia. Si esto que cuenta la guía te está pasando de verdad y quieres que alguien mire tu caso, escríbeme y te digo cómo trabajo, sin compromiso.

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