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📎 Guía gratuita · Padres mayores

Hablar con tus padres de lo que viene

Por Miguel Martínez, psicólogo · Colegiado nº CV17649

Seis herramientas para tener con tiempo la conversación que nadie quiere tener: cuidados, casa, dinero y últimas voluntades.

Ilustración: el ratón de Psicolinks junto a una casa con la ventana encendida
La idea de fondo. Esta conversación se tiene o se tiene: la diferencia es si se tiene con café y calma o en el pasillo de un hospital, con prisa y con hermanos discutiendo. Tenerla pronto no adelanta nada malo; lo único que adelanta es la tranquilidad de que, cuando pase, no haya que adivinar lo que ellos habrían querido.

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6 herramientas

Herramienta 1

Empieza por una noticia, no por ellos

Abrir con «tenemos que hablar de cuando ya no estéis» hace que la conversación se cierre antes de empezar. Se lee como que les estás enterrando.

Hazlo así: entra de lado, con algo de fuera: un caso de la familia, algo que has leído, un trámite tuyo. «Estuve haciendo mi testamento y me acordé de preguntaros…». Baja muchísimo la carga y abre la puerta igual.

Herramienta 2

Una cosa por conversación

Meter cuidados, casa, dinero y funeral en la misma tarde es garantía de discusión. Y de que no se hable más del tema en dos años.

Hazlo así: una conversación, un asunto. Y déjalo cuando se ponga tenso, aunque no hayáis terminado: «lo dejamos, ya lo seguimos». Cinco charlas cortas llegan mucho más lejos que una larga.

Herramienta 3

Pregunta por lo que quieren, no por lo que hay que hacer

Las preguntas de gestión —«¿tenéis las escrituras?»— suenan a inventario. Las de deseo abren, y además dan la información de gestión por el camino.

Hazlo así: preguntas del tipo: «si un día no pudierais estar solos en casa, ¿qué preferiríais?», «¿qué es lo que no querríais que pasara?». Anota literalmente lo que digan, con sus palabras.

Herramienta 4

Que estén tus hermanos, aunque incordie

Lo que se habla a solas con un hijo se convierte después en «papá me dijo a mí», y ahí empiezan los conflictos que duran décadas.

Hazlo así: la conversación importante, con todos delante o con un resumen escrito a todos después. Aunque uno viva lejos y aunque haya uno que siempre se desentiende: el que no estuvo es el que más discute luego.

Herramienta 5

Ponlo por escrito y en un sitio conocido

Todo lo hablado se pierde. Y lo que se necesita el día malo son cuatro cosas concretas y dónde están los papeles.

Hazlo así: una hoja: quién es el médico de cabecera, qué medicación toman, dónde están las escrituras y el testamento, qué banco, y qué han dicho que querrían. Una copia cada hermano. Media hora, y vale por muchísimo.

Herramienta 6

Acepta que a lo mejor no quieren hablar

Hay padres que cierran el tema y hay que respetarlo. Insistir convierte la conversación en un pulso y encima cierra la puerta para siempre.

Hazlo así: si se niegan, deja dicho con calma qué necesitarías saber y que la puerta está abierta. Y prepara lo que sí depende de ti: informarte de lo que hay, hablarlo con tus hermanos, saber a quién llamar.
Y si te supera. Si al pensar en esto se te encoge todo, no es que lo lleves mal: es que estás haciendo un duelo por adelantado de gente que todavía está. Eso tiene nombre y se acompaña bien; está en duelo anticipado.

Está también hermanos y cuidar a los padres, cosas para tus padres mayores y la sobrecarga del cuidador.

¿Y si quieres trabajarlo con alguien?

Soy Miguel Martínez, psicólogo colegiado nº CV17649. Paso consulta online para toda España y presencial en Valencia. Si esto que cuenta la guía te está pasando de verdad y quieres que alguien mire tu caso, escríbeme y te digo cómo trabajo, sin compromiso.

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