Qué comprar para unos padres mayores (y qué no vale la pena)
Por Miguel Martínez, psicólogo · Colegiado nº CV17649 · Actualizado en 2026
Cuando un padre se va haciendo mayor, la tentación es comprar cosas: da la sensación de estar haciendo algo. Lo que de verdad cambia las cosas es poco y es barato —luz, asideros, un pastillero— y hay una llamada gratuita al ayuntamiento que ahorra más dinero que toda esta página junta. También hay tres compras muy habituales que no conviene hacer.
Lo que sí vale la pena, y para qué
En cada apartado te enlazo la búsqueda, no un modelo concreto: así comparas precios tú y no te mando a un producto que igual mañana ya no está. Te oriento por criterio, no por marca.
Quitar las alfombras y poner luz en el pasillo
Las caídas son lo que más cambia la vida de una persona mayor de golpe, y la mayoría pasan en casa, de noche, yendo al baño. Lo que más las previene no se compra en una tienda de ortopedia: son luces con sensor en el pasillo, quitar las alfombras sueltas y poner asideros en la ducha. Cuarenta euros bien puestos.
Un asidero y una alfombrilla antideslizante
La ducha es el sitio de la casa con más caídas y el más fácil de arreglar. Un asidero bien anclado —de los de atornillar, no de ventosa, que se sueltan— y una alfombrilla dentro. Si hay bañera, plantéate cambiarla por plato de ducha: es la reforma que más independencia da por lo que cuesta.
Un pastillero semanal grande, con los días marcados
Los líos con la medicación son de lo más frecuente y de lo que más consecuencias tiene. Un pastillero de siete días con compartimentos por momento del día, preparado una vez por semana —mejor con alguien— resuelve casi todo. Que sea grande y con los números bien visibles.
Un marco digital al que la familia manda fotos
La soledad no deseada hace daño de verdad, y en una persona mayor que ya no sale es de lo que peor se lleva. Un marco al que hijos y nietos mandan fotos desde el móvil funciona mucho mejor que un móvil nuevo que no va a saber usar: se enciende solo y no hay que aprender nada.
Un móvil de teclas grandes, o simplificar el que ya tiene
Si le has comprado un teléfono táctil y no lo usa, no es cabezonería: es que aprender a los ochenta cuesta mucho más. Un teléfono de teclas grandes con cuatro números de marcación directa suele acabar usándose, y un teléfono que se usa vale más que uno bueno que está en un cajón.
Un reparto por escrito entre hermanos
Cuidar a un padre mayor es donde más hermanos se rompen, y casi siempre por lo mismo: sin números, lo hace el que vive más cerca. Poned por escrito qué hay que hacer, cuántas horas es cada cosa y quién la coge.
Lo que no te recomiendo comprar
Esta parte es la importante, y es la que casi nunca sale en las guías de compras.
El botón del cuello con cuota mensual, sin pensarlo bien
Los teleasistencia funcionan, y muchos ayuntamientos y comunidades autónomas los dan gratis o casi a personas mayores que viven solas. Antes de contratar uno privado con cuota, pregunta en tu ayuntamiento o en servicios sociales. Es la llamada que más dinero ahorra de toda esta página.
Suplementos «para la memoria» y complejos de vitaminas
No hay ninguno con evidencia de que prevenga el deterioro cognitivo. Y hay algo peor: comprarlos suele retrasar la consulta médica, que es donde se descartan cosas que sí tienen arreglo —tiroides, déficit de B12, depresión, efectos de la medicación— y que se parecen mucho a una demencia empezando.
Cámaras dentro de casa para «vigilar» sin decírselo
Además del problema legal evidente, rompe la confianza el día que se descubre, y se descubre. Si hay preocupación real por la seguridad, se habla y se decide juntos. Y si ya no hay capacidad para decidir, entonces la conversación es con el médico y con la familia, no con una cámara comprada a escondidas.
Regalarle tecnología que va a tener que aprender
Una tablet nueva se regala con la mejor intención y acaba en un cajón, y de paso deja la sensación de «ya no me entero de nada». Si vas a regalar tecnología, que sea algo que funcione solo o déjalo configurado, con las cuentas puestas y los iconos grandes, y siéntate a enseñárselo tres veces sin prisa.
Y lo que de verdad manda
Dos cosas, y las dos son gratis. La primera: llama a tu ayuntamiento o a servicios sociales y pregunta qué dan —teleasistencia, ayuda a domicilio, comida, adaptaciones del baño—. Muchísima gente paga por su cuenta cosas a las que tiene derecho. La segunda: repartid el cuidado entre hermanos con números, no con buena voluntad. Lo tienes en hermanos y cuidar a los padres.
¿Y si quieres trabajarlo con alguien?
Soy Miguel Martínez, psicólogo colegiado nº CV17649. Paso consulta online para toda España y presencial en Valencia. Si esto te está pasando de verdad y quieres que alguien mire tu caso, escríbeme y te digo cómo trabajo, sin compromiso.
Cómo trabajo y cómo pedir cita →Aviso: aquí no se cobra comisión por nada. No hay marcas patrocinadas en esta página y no recomiendo nada que no le diría a un paciente en consulta. Cuando algo no vale la pena, lo pone.