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📎 Guía gratuita · Trabajo

Estar de baja por salud mental

Por Miguel Martínez, psicólogo · Colegiado nº CV17649

Seis herramientas para las semanas de baja, que es de lo que no habla nadie: todo el mundo explica cómo pedirla y nadie qué hacer con ella.

Ilustración: el ratón de Psicolinks junto a un escritorio con un ordenador y una taza
La idea de fondo. Estar de baja por salud mental no es estar de reposo, y confundir las dos cosas es lo que hace que haya gente que sale de la baja peor que entró. La baja te quita lo que te estaba quemando —y eso hacía falta—, pero de paso te quita el horario, el contacto con gente y la sensación de servir para algo, que son tres de los pilares del ánimo. Si no se pone nada en su sitio, a las dos semanas la casa pesa tanto como pesaba el trabajo. Nada de esto va de aguantar más: va de que estas semanas sirvan para tratarte, no solo para desaparecer.

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Seis herramientas

Herramienta 1 · La que explica por qué hay quien empeora estando de baja

La baja quita el estresor, pero también quita la estructura

Esto es lo que casi nadie te cuenta el primer día. Dejar de ir a trabajar te quita lo que te estaba quemando, y eso es necesario. Pero de paso te quita tres cosas que sostienen el ánimo sin que uno se dé cuenta: una hora de levantarse, ver gente y la sensación de servir para algo. Si no se pone nada en su sitio, a las dos semanas la baja empieza a pesar tanto como pesaba el trabajo.

Hazlo así: ponte una hora de levantarte y una de acostarte, y sostenlas aunque no tengas nada que hacer. Es la medida que más se nota y la que más se salta.

Herramienta 2

No esperes a tener ganas para hacer cosas

El error más repetido: quedarse en casa esperando a estar mejor para volver a la vida. El ánimo no funciona así. Las ganas llegan después de hacer las cosas, no antes, y cada día que pasa sin hacer nada hace el siguiente más cuesta arriba. Estar de baja por salud mental no es estar de reposo: no hay nada que se cure estando quieto.

Hazlo así: dos cosas al día con hora puesta: una que te obligue a salir de casa y otra que tenga que ver con alguien. Con el registro de actividades y ánimo se ve negro sobre blanco que el ánimo sube después de hacerlas.

Herramienta 3

Los trámites, en el sitio que toca

Cuánto dura, cuánto se cobra, quién revisa y cómo va el alta depende de tu mutua, de tu régimen y de tu comunidad, y cambia. Cualquiera que te dé una cifra por internet se la está inventando, y preocuparte con datos falsos es lo último que necesitas ahora.

Hazlo así: lo que dependa de papeles se pregunta a tu médico de familia, a tu mutua o al sindicato si estás afiliado. Apunta las dudas en una lista y hazlas todas de una vez, en vez de darle vueltas cada noche a una distinta.

Herramienta 4

Decide qué cuentas y a quién

La baja por salud mental sigue teniendo estigma, y eso genera una duda que da muchas vueltas: qué digo en el trabajo. Conviene saberlo: tú no tienes que decirle a tu empresa el diagnóstico. El parte que entregas no lo lleva. Con quién lo compartes es decisión tuya y de nadie más.

Hazlo así: decide de antemano una frase para quien pregunte —«estoy de baja, ya os contaré»— y no la improvises en caliente. Y elige a dos o tres personas con las que sí quieras hablarlo de verdad, porque aislarse del todo es la otra mitad del problema.

Herramienta 5

Usa el tiempo para tratarte, no solo para descansar

Una baja larga sin tratamiento suele acabar en volver igual que te fuiste, y entonces la recaída está cantada. El descanso quita la presión; lo que cambia las cosas es trabajar lo que hay debajo, y estas semanas son la mejor oportunidad que vas a tener en años para hacerlo.

Hazlo así: si aún no lo estás, pide cita: en la pública por tu médico de familia, y tienes las otras vías en dónde pedir ayuda. Y lleva escrito qué quieres que cambie, con mis objetivos de terapia.

Herramienta 6 · La que evita repetir la baja dentro de seis meses

Prepara la vuelta antes de que llegue

La vuelta da miedo y ese miedo aparece semanas antes, sobre todo si lo que te quemó sigue igual. Volver de golpe al mismo puesto, con la misma carga y con las mismas personas, sin haber cambiado nada, es la forma más segura de recaer.

Hazlo así: la última parte de la baja se prepara: qué va a ser distinto, qué vas a decir el primer día, qué haces si a la semana estás igual. Está entero en volver al trabajo tras una baja, y si lo que te quemó es el sitio, en el burnout.
Un apunte importante. En esta guía no vas a encontrar cuánto dura una baja, cuánto se cobra ni cómo va el alta, y es a propósito: depende de tu mutua, de tu régimen y de tu comunidad, y cambia. Eso se pregunta a tu médico de familia, a tu mutua o a tu sindicato, no a internet. Y si en algún momento aparece la idea de que no merece la pena seguir, eso no espera a la próxima cita: el 024 atiende las 24 horas, es gratuito, no deja rastro en la factura y al otro lado hay una persona. Tienes también cuando no tienes ganas de nada y dónde pedir ayuda.

¿Y si quieres trabajarlo con alguien?

Soy Miguel Martínez, psicólogo colegiado nº CV17649. Paso consulta online para toda España y presencial en Valencia. Si esto que cuenta la guía te está pasando de verdad y quieres que alguien mire tu caso, escríbeme y te digo cómo trabajo, sin compromiso.

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