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📎 Guía gratuita · Ánimo

El bajón de invierno y la falta de luz

Por Miguel Martínez, psicólogo · Colegiado nº CV17649

Seis herramientas para llevar mejor los meses en que se hace de noche a las seis, sin comprar nada y sabiendo qué es lo único con respaldo de verdad.

Ilustración: el ratón de Psicolinks junto a una nube de lluvia con un sol detrás
La idea de fondo. Que el ánimo baje cuando se acortan los días no es sugestión ni pereza: la luz que te entra por los ojos es lo que pone en hora tu reloj interno, y en invierno, saliendo de casa de noche y volviendo de noche, ese ajuste no llega a ocurrir. De ahí salen el sueño desordenado, el atontamiento de la mañana, las ganas de hidratos y el humor de perros. Lo importante es que esto tiene tratamiento y funciona, y que la primera medida no cuesta dinero: es luz natural por la mañana. La lámpara viene después, y no le conviene a todo el mundo.

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Seis herramientas

Herramienta 1 · La que evita tratar una cosa por otra

Comprueba que es la luz y no otra cosa

El bajón estacional tiene una firma bastante reconocible: empieza cuando cambia la hora, se te van las ganas de ver a gente, duermes MÁS de lo normal en vez de menos, tienes hambre de hidratos y peor humor, y en marzo se te pasa solo. Si tu bajón no sigue ese calendario, o si lleva contigo todo el año, entonces la luz no es la explicación y buscarla ahí te va a hacer perder el otoño.

Hazlo así: mira hacia atrás dos o tres años: ¿en qué mes te hundiste y en qué mes levantaste? Si no te acuerdas, empieza a apuntarlo este año con el termómetro del día, que son diez segundos.

Herramienta 2

La luz de la mañana es la que ordena el reloj

Tu reloj interno se pone en hora con la luz que te entra por los ojos en las primeras horas del día. En invierno, con salir de casa de noche y volver de noche, ese ajuste no ocurre: el cuerpo se queda en un horario que no es el tuyo, y de ahí salen el sueño raro, el atontamiento de la mañana y parte del bajón.

Hazlo así: los primeros treinta minutos de luz natural, aunque esté nublado. Un día gris de invierno da muchísima más luz que el salón mejor iluminado de tu casa, y esto no cuesta dinero. Desayunar junto a la ventana ya es algo.

Herramienta 3

Si vas a usar lámpara, úsala como se ha estudiado

La fototerapia es el tratamiento con más respaldo para el bajón estacional, pero funciona con unos números concretos, no con cualquier lámpara encendida cualquier rato: 10.000 lux, al menos treinta minutos, por la mañana. Es el protocolo que recoge la Asociación Americana de Psiquiatría. Sentarse a la luz de una lámpara normal por la tarde no es esto.

Hazlo así: colócala a un lado y algo por encima de los ojos, a la distancia que diga el fabricante, mientras desayunas o trabajas. No hay que mirarla. Y por la mañana: usarla de noche te desordena el sueño justo al revés.

Herramienta 4

Hay gente que no debería usarla sin preguntar antes

Es un tratamiento con pocos efectos secundarios, pero no es inocuo para todo el mundo. La propia APA avisa de dos casos: quien tiene una enfermedad ocular que le haga los ojos sensibles a la luz y quien toma medicación que aumente la sensibilidad a la luz —hay antibióticos, antiinflamatorios y algún psicofármaco—. Y hay un tercero que viene de las guías de trastorno bipolar: en personas con bipolaridad la luz intensa puede disparar una fase maníaca.

Hazlo así: si estás en alguno de los tres casos, esto se consulta antes con tu médico. No es una formalidad: es el único punto de esta guía donde hacerlo por tu cuenta puede salir mal.

Herramienta 5

No dejes de hacer cosas porque no te apetezcan

El bajón de invierno funciona como cualquier otro bajón: quita las ganas primero y el ánimo después. Si esperas a tener ganas para quedar con alguien o para salir a andar, en enero no vas a salir de casa, y cada plan que se cae hace el siguiente más cuesta arriba.

Hazlo así: elige dos cosas de las que se te caen en invierno y ponles día y hora en el calendario, como si fueran una cita médica. El registro de actividades y ánimo sirve para ver, negro sobre blanco, que el ánimo sube DESPUÉS de hacer las cosas y no antes.

Herramienta 6

Cuidado con lo que te apetece comer y beber

El antojo de hidratos y dulces en invierno no es falta de carácter: forma parte del cuadro. El problema no es comerse un bollo, es que a media tarde se convierte en el único plan del día. Y con el alcohol pasa algo parecido con un añadido: es depresor, y encima estropea el sueño profundo, que es justo lo que ya llevas tocado.

Hazlo así: no te propongas dejar nada. Ponte un plan al lado: si el bollo de las seis es porque llevas cinco horas sentado a oscuras, la solución empieza por salir a la calle a las cinco.
Cuándo pedir ayuda. Si el bajón te dura todo el año y no solo el invierno, si te cuesta cumplir con lo básico, si has dejado de ver a gente durante meses o si aparece la idea de que no merece la pena seguir, esto ya no es «cosa del invierno» y hay que mirarlo: tienes cuando no tienes ganas de nada y el test de depresión para orientarte, y dónde pedir ayuda para el paso siguiente. Si en algún momento aparece la idea de hacerte daño, el 024 atiende las 24 horas, es gratuito y no deja rastro en la factura.
Guía de compra. Sobre los despertadores de luz —qué prometen, qué hacen de verdad y cuál coger— lo tengo aparte en despertador de luz: cuál elegir.

¿Y si quieres trabajarlo con alguien?

Soy Miguel Martínez, psicólogo colegiado nº CV17649. Paso consulta online para toda España y presencial en Valencia. Si esto que cuenta la guía te está pasando de verdad y quieres que alguien mire tu caso, escríbeme y te digo cómo trabajo, sin compromiso.

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