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📎 Guía gratuita · Pareja

Cómo dejar de pensar en alguien

Por Miguel Martínez, psicólogo · Colegiado nº CV17649

Seis herramientas para cuando se te aparece en la cabeza todo el día, miras sus redes sin querer y llevas meses esperando a que se te pase.

Ilustración: el ratón de Psicolinks junto a dos bocadillos de diálogo enfrentados
La idea de fondo. Aquí hay dos cosas que casi todo el mundo hace mal. La primera es intentar no pensar: eso no funciona, porque para comprobar que no lo estás pensando tienes que pensarlo. La segunda, y es la que de verdad alarga el proceso meses, son las comprobaciones —mirar sus redes, releer conversaciones— que reabren la herida cada vez y reinician el reloj. Lo que sí acorta esto es dejar de comprobar y decidir qué llena los huecos que esa persona ocupaba.

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Seis herramientas

Herramienta 1

Intentar no pensar es lo que más lo trae

Está comprobado desde los experimentos de Wegner con el oso blanco: cuando te propones no pensar en algo, una parte de tu cabeza tiene que vigilar si lo estás pensando, y esa vigilancia lo trae de vuelta. Cuanto más te esfuerzas, más aparece.

Hazlo así: deja de luchar contra el pensamiento. Cuando llegue, nómbralo —«ya está otra vez»— y vuelve a lo que estabas haciendo. Sin discutir con él y sin castigarte por tenerlo.

Herramienta 2 · La que de verdad acorta

Lo que de verdad lo alarga son las comprobaciones

Mirar sus redes, leer conversaciones antiguas, ver quién le sigue, pasar por sitios donde puede estar. Cada comprobación reabre la herida y reinicia el reloj.

Hazlo así: silencia, archiva la conversación y quita los atajos del móvil. No es rencor ni exageración: es dejar de rascar. La mayoría de la gente nota la diferencia en una semana.

Herramienta 3

Estás echando de menos una versión, no a la persona

La cabeza guarda los mejores momentos y borra el resto: es cómo funciona la memoria. Por eso echas de menos algo que no existía exactamente así.

Hazlo así: escribe la lista completa, también lo que no funcionaba y cómo te sentías los peores días. Léela cuando llegue la nostalgia. No es para odiar a nadie: es para recordar entero.

Herramienta 4

Ponle un rato y sácalo del resto del día

Si el pensamiento puede aparecer a cualquier hora y siempre le das paso, ocupa el día entero. Concentrarlo funciona sorprendentemente bien.

Hazlo así: quince minutos al día, a la misma hora y no antes de dormir. Fuera de ahí, apúntalo en una línea y déjalo para la cita. Muchos días llegas a la hora y ya no te apetece.

Herramienta 5

Llena el hueco, que es lo que más pesa

Cuando alguien ocupaba muchos ratos, al irse quedan huecos concretos —las tardes del domingo, los mensajes de camino al trabajo— y es en esos huecos donde aparece.

Hazlo así: identifica los tres momentos exactos en que más aparece y decide qué va en ellos. Concreto y con quién. Tienes el registro de siete días para verlo por escrito.

Herramienta 6

El tiempo importa, pero solo si no lo alimentas

Es verdad que esto se pasa. Lo que no dice el tópico es que el reloj se reinicia cada vez que miras sus fotos o le mandas un mensaje a las tres de la mañana.

Hazlo así: no te midas por si has dejado de pensar en él, mídete por si has dejado de comprobar. Eso sí depende de ti y es lo que hace que el tiempo trabaje a tu favor.
Cuándo pedir ayuda. Si han pasado muchos meses y sigue ocupándote el día, si has dejado de hacer vida por esto, o si aparece con ansiedad o ánimo muy bajo, merece la pena trabajarlo: normalmente lo que duele tanto no es solo esta historia. Tienes también «Superar una ruptura» y «Deja de darle vueltas».

¿Y si quieres trabajarlo con alguien?

Soy Miguel Martínez, psicólogo colegiado nº CV17649. Paso consulta online para toda España y presencial en Valencia. Si esto que cuenta la guía te está pasando de verdad y quieres que alguien mire tu caso, escríbeme y te digo cómo trabajo, sin compromiso.

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