Cosas que ayudan con la ansiedad (y cuáles no valen la pena)
Por Miguel Martínez, psicólogo · Colegiado nº CV17649 · Actualizado en 2026
Voy a empezar por lo que ninguna guía de compras dice: no hay ningún objeto que trate la ansiedad. Lo que la baja es exponerse a lo que se evita, dejar de comprobar, moverse y dormir. Dicho eso, hay cosas baratas que sostienen esas conductas y las hacen más fáciles de mantener, y hay otras que la empeoran de forma medible. Las dos listas están aquí.
Lo que sí vale la pena, y para qué
En cada apartado te enlazo la búsqueda, no un modelo concreto: así comparas precios tú y no te mando a un producto que igual mañana ya no está. Te oriento por criterio, no por marca.
Una libreta y un boli, de los de toda la vida
Suena a broma y es la herramienta que más uso en consulta. El rato fijo de preocupación —quince minutos al día, sentado, escribiendo lo que te ronda— es de lo poco que ha demostrado bajar la rumiación, y en el móvil no funciona igual: la pantalla trae notificaciones y la mano se va sola a otra cosa. Cualquier libreta vale; que quepa en el bolso.
Un despertador de mesilla, sin pantalla brillante
El motivo real por el que casi todo el mundo duerme con el móvil al lado es que lo usa de despertador. Diez euros de despertador quitan esa excusa y sacan el teléfono de la habitación, que es lo que hace que la ansiedad nocturna baje de verdad. Busca uno silencioso —sin tictac— y con luz tenue o apagable.
Un temporizador de cocina
Parece de broma dos veces y no lo es. Poner quince minutos y que suene evita las dos trampas: quedarse corto y quedarse dando vueltas una hora. También sirve para la exposición, donde la regla es aguantar hasta que la ansiedad baja y no salir en el pico. Que sea un cacharro y no el móvil es justamente lo que lo hace útil.
Cualquier cosa que te haga moverte a diario
El ejercicio aeróbico regular es de las pocas cosas no clínicas con apoyo serio para la ansiedad, y no hace falta gimnasio: una esterilla, una comba, unas bandas elásticas o unas zapatillas decentes bastan para empezar en casa. La clave no es la intensidad: es que pase casi todos los días. Te lo desarrollo en moverte en casa.
Un rincón donde puedas sentarte a hacer nada
La respiración lenta y los ejercicios de bajada funcionan bastante mejor cuando tienen un sitio asignado, porque el sitio acaba siendo la señal. Un cojín de suelo, una manta y una lámpara de luz cálida es literalmente todo lo que hace falta. Lo desarrollo en su propia guía.
Dos o tres libros, y no más
Leer sobre ansiedad ayuda cuando es poco y bueno; cuando es mucho, se convierte en otra forma de darle vueltas. Con dos o tres libros bien elegidos vas servido. Los que yo recomiendo, con por qué cada uno, están en mi lista.
Lo que no te recomiendo comprar
Esta parte es la importante, y es la que casi nunca sale en las guías de compras.
Pulsioxímetros, tensiómetros y relojes que miden pulsaciones
Este es el más importante de la lista. Si tienes ansiedad, medirte constantemente el pulso o el oxígeno empeora el problema: cada medición es una comprobación, cada comprobación calma un minuto y deja la duda intacta, y al mes estás midiendo el triple. Es el mecanismo exacto de la ansiedad por la salud. Si ya tienes uno y no puedes dejar de mirarlo, guárdalo en un cajón que no abras.
Suplementos y «calmantes naturales» de parafarmacia
La evidencia es floja o inexistente para la mayoría, la dosis real de lo que compras no está garantizada, y algunos interaccionan con medicación. Si estás pensando en tomar algo para la ansiedad, la conversación es con tu médico, no con un pasillo de herbolario.
Aparatos de «estimulación», pulseras y cachivaches antiestrés
Pulseras que dan pequeñas descargas, cascos de neuroestimulación, anillos que miden el estrés. Se venden con lenguaje científico y con estudios propios que nadie ha replicado. Si algo funcionara así de bien, estaría en las guías clínicas y no en un anuncio de Instagram.
Tapones, cascos con cancelación y todo lo que sirve para no notar
No es que sean malos —para dormir o para trabajar están muy bien—. Es que si los usas para no enterarte de las cosas que te ponen nervioso, se convierten en una muleta: te alivian hoy y mañana los necesitas más. La pregunta que hay que hacerse es «¿esto lo uso para estar cómodo o para no enfrentarme a algo?».
Y lo que de verdad manda
Si de toda esta página solo te llevas una cosa, que sea esta: la ansiedad baja cuando dejas de evitar y dejas de comprobar, y eso no se compra. Todo lo de arriba solo sirve para que te resulte un poco más fácil hacerlo. Lo tienes paso a paso y gratis en calmar la ansiedad y en deja de darle vueltas.
¿Y si quieres trabajarlo con alguien?
Soy Miguel Martínez, psicólogo colegiado nº CV17649. Paso consulta online para toda España y presencial en Valencia. Si esto te está pasando de verdad y quieres que alguien mire tu caso, escríbeme y te digo cómo trabajo, sin compromiso.
Cómo trabajo y cómo pedir cita →Aviso: aquí no se cobra comisión por nada. No hay marcas patrocinadas en esta página y no recomiendo nada que no le diría a un paciente en consulta. Cuando algo no vale la pena, lo pone.