Las primeras semanas con un bebé (y qué comprar de verdad)
Por Miguel Martínez, psicólogo · Colegiado nº CV17649 · Actualizado en 2026
Esta guía no va del bebé: va de que los padres lleguen enteros al tercer mes. Lo que más protege no se compra —repartir las noches por turnos escritos— y de lo que sí se compra, casi todo es barato. Y hay una cosa muy vendida que directamente no conviene, con los pediatras de acuerdo.
Lo que sí vale la pena, y para qué
En cada apartado te enlazo la búsqueda, no un modelo concreto: así comparas precios tú y no te mando a un producto que igual mañana ya no está. Te oriento por criterio, no por marca.
Nada. Turnos escritos en un papel
La cosa que más previene que una pareja acabe destrozada en el posparto no se compra: es repartir la noche por turnos, con horas concretas, para que cada uno tenga garantizado un bloque de cuatro o cinco horas seguidas. Dormir cinco horas seguidas y cinco a trozos no es lo mismo ni de lejos. Escribirlo evita la negociación a las cuatro de la mañana, que nunca sale bien.
Una luz de noche cálida y muy tenue
Encender la luz del techo a las cuatro de la mañana os despeja a los tres y alarga la toma media hora. Una luz ámbar y regulable, que apenas alumbre, hace que la noche siga siendo noche. Es de las compras que más se agradecen y de las más baratas.
Una máquina de ruido blanco
No es magia y a algunos bebés no les hace nada, pero tapa los ruidos de una casa —el timbre, el vecino, la puerta— que despiertan justo cuando acabas de acostarlo. Ponla a volumen bajo y lejos de la cuna. Y si a las dos semanas no notáis diferencia, devuélvela.
Un portabebés o una mochila ergonómica
Poder moverte por casa mientras el bebé está encima cambia el día entero, y para muchas madres es lo que permite comer caliente o ducharse. Busca que sea ergonómica —con las piernas en forma de M— y pruébatela antes si puedes: la que le va bien a otra persona puede no irte a ti.
Congelador lleno, o comida a domicilio
Las tres primeras semanas nadie cocina, y ahí se juntan el hambre, el cansancio y el mal humor. Un congelador con diez táperes hechos antes del parto —o por quien quiera ayudar— vale más que casi cualquier regalo de bebé. Y si no da tiempo, tarjetas de supermercado.
Un momento para mirarlo con calma
La tristeza de los primeros diez días la tienen la mayoría de las madres y se pasa sola. Lo que no se pasa sola es una depresión posparto, y se confunden constantemente. Si a las tres semanas sigue, o si hay pensamientos que asustan, eso hay que mirarlo.
Lo que no te recomiendo comprar
Esta parte es la importante, y es la que casi nunca sale en las guías de compras.
Monitores que vigilan la respiración o el pulso del bebé
Este es el más importante de la lista. No hay evidencia de que estos aparatos de consumo prevengan la muerte súbita, y las sociedades pediátricas no los recomiendan. Lo que sí hacen, y muy bien, es dar falsas alarmas y multiplicar la ansiedad de unos padres que ya no duermen. Lo que sí protege es gratis: boca arriba, en su cuna, en vuestra habitación, sin nada dentro y sin humo en casa.
La cuna que se mece sola de varios cientos de euros
Los bebés duermen mal porque son bebés, no porque les falte una cuna cara. Y algunos se acostumbran al movimiento, con lo que has cambiado un problema por otro más caro. Si os sobra el dinero, allá cada uno; si no, ese dinero rinde muchísimo más pagando a alguien que os eche unas horas de mano.
Todo lo que prometa «enseñarle a dormir» en un curso de pago
Hay métodos con respaldo y otros que no, pero ninguno funciona en las primeras semanas, que es cuando desesperáis y cuando se venden. Antes de los tres o cuatro meses no hay nada que entrenar: hay que aguantar y repartir las noches.
Las aplicaciones que registran cada toma, pañal y minuto de sueño
Van bien los primeros días para no perder la cuenta con el sueño atrasado. Pero hay madres que acaban midiéndolo todo y comparando con lo que «debería», y eso alimenta una ansiedad que ya venía crecida. Si al mirar la aplicación te agobias, bórrala.
Y lo que de verdad manda
Los turnos de noche por escrito. Es lo único de esta página que os va a cambiar de verdad las semanas, y no cuesta nada. Que cada uno tenga garantizado un bloque largo, aunque el otro esté despierto. Todo lo demás son detalles. Y si a las tres semanas la cosa no remonta, eso no es cansancio: eso se mira, y tiene tratamiento.
¿Y si quieres trabajarlo con alguien?
Soy Miguel Martínez, psicólogo colegiado nº CV17649. Paso consulta online para toda España y presencial en Valencia. Si esto te está pasando de verdad y quieres que alguien mire tu caso, escríbeme y te digo cómo trabajo, sin compromiso.
Cómo trabajo y cómo pedir cita →Aviso: aquí no se cobra comisión por nada. No hay marcas patrocinadas en esta página y no recomiendo nada que no le diría a un paciente en consulta. Cuando algo no vale la pena, lo pone.