Cosas para una casa con demencia (y cuáles no)
Por Miguel Martínez, psicólogo · Colegiado nº CV17649 · Actualizado en 2026
Empiezo por lo que hay que decir primero, sobre todo si estás leyendo esto de madrugada: nada de esta lista frena la enfermedad ni mejora la memoria. Todo lo que hay aquí es para que el día a día sea más llevadero y más seguro —para tu familiar y para ti—, que ya es bastante. Lo que se vende prometiendo lo otro está en el apartado de abajo.
Lo que sí vale la pena, y para qué
En cada apartado te enlazo la búsqueda, no un modelo concreto: así comparas precios tú y no te mando a un producto que igual mañana ya no está. Te oriento por criterio, no por marca.
Un reloj que diga el día y si es mañana o tarde
La pregunta que más se repite en una casa con demencia es qué día es, y contestarla veinte veces desgasta a los dos. Hay relojes grandes que ponen la palabra entera: «lunes, por la mañana». No cura nada; simplemente hace que esa pregunta se conteste sola. Es la compra con mejor relación entre lo que cuesta y lo que quita de encima.
Un pastillero semanal con compartimentos por hora
Los de siete días con cuatro huecos al día se ven de un vistazo: si el hueco está vacío, ya se la tomó. Los hay también con alarma. Antes de comprar el caro con cerradura, prueba el de diez euros, que resuelve la mayoría de los casos.
Luces con sensor de movimiento
Levantarse a oscuras es el origen de buena parte de las caídas, y la confusión empeora de noche. Unas luces de enchufe o de pila que se enciendan solas en el pasillo y en el baño cuestan veinte euros y quitan un riesgo real. No hace falta domótica.
Alfombrilla antideslizante y un asidero
La caída en el baño es el accidente más frecuente y el que más cambia la vida de golpe. Una alfombrilla de ventosas, un asidero de pared bien atornillado y, si hace falta, un taburete de ducha. Es lo más barato que se puede hacer y lo que más previene.
Un localizador, hablándolo antes
Existen llaveros y relojes con GPS y son útiles: perderse es uno de los peligros de verdad. Pero esto tiene una parte que no es técnica. Es vigilar a una persona, y conviene hablarlo con ella mientras pueda decidir y quedarse con la opción menos invasiva que resuelva el riesgo. Una pulsera identificativa con un teléfono, que cuesta cinco euros, resuelve muchos casos sin rastrear a nadie.
Lo que te devuelva un rato tuyo
Un intercomunicador para no estar pendiente del oído todo el día, una silla decente donde sentarte a leer, unos auriculares para media hora de música. Suena a poca cosa y es lo que más se abandona.
Lo que no te recomiendo comprar
Esta parte es la importante, y es la que casi nunca sale en las guías de compras.
Los juegos y apps de «estimular la memoria»
Entrenar con juegos hace que uno mejore en esos juegos, y poco más: no revierte una demencia ni la frena. Lo que sí tiene algo de respaldo es la actividad con sentido —cocinar juntos, mirar fotos y nombrar a la gente, pasear—, y eso no se compra. Si alguien te promete lo otro en una caja, desconfía.
Los suplementos «para la memoria»
Ginkgo, omega-3, multivitamínicos con nombre de laboratorio. No hay nada ahí que cambie el curso de una demencia, y algunos interaccionan con anticoagulantes. Cualquier cosa que se trague se consulta con el médico que lleva el caso.
Las cámaras dentro de casa
Antes de poner una, pregúntate qué riesgo concreto resuelve y si hay algo menos invasivo que lo resuelva igual. Vigilar a alguien en su propia casa es una decisión seria, no un accesorio, y conviene hablarlo con el resto de la familia y con la persona mientras pueda opinar.
La reforma entera de golpe
Cambiar la casa entera el primer mes suele salir caro y desorienta más, porque lo conocido es justamente lo que sostiene a alguien con demencia. Se cambia poco a poco y solo lo que hace falta.
Y lo que de verdad manda
Si de toda la página te llevas una cosa: el baño seguro y las luces de noche. Son cuarenta euros y previenen el accidente que más cambia la vida de golpe. Todo lo demás puede esperar. Y si al leer esto has pensado que llevas meses sin un día para ti, eso no es una queja menor: es la parte que hay que mirar antes de que se rompa.
¿Y si quieres trabajarlo con alguien?
Soy Miguel Martínez, psicólogo colegiado nº CV17649. Paso consulta online para toda España y presencial en Valencia. Si esto te está pasando de verdad y quieres que alguien mire tu caso, escríbeme y te digo cómo trabajo, sin compromiso.
Cómo trabajo y cómo pedir cita →Aviso: aquí no se cobra comisión por nada. No hay marcas patrocinadas en esta página y no recomiendo nada que no le diría a un paciente en consulta. Cuando algo no vale la pena, lo pone.