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📎 Guía gratuita · Cuidados

Acompañar a alguien con demencia

Por Miguel Martínez, psicólogo · Colegiado nº CV17649

Seis herramientas para el día a día con un familiar con alzhéimer u otra demencia: cómo hablarle, qué hacer con la agitación y cómo no dejarte la salud.

Ilustración: el ratón de Psicolinks junto a una casa con la ventana encendida
La idea de fondo. Con una demencia hay un cambio de chip que lo ordena todo: dejar de intentar que la persona vuelva a tu realidad y aprender a entrar en la suya. Casi todo el sufrimiento evitable —las discusiones, las correcciones, los enfados— viene de no haber hecho ese cambio. Y hay una segunda parte igual de importante: esto dura años, así que organizar el cuidado y protegerte tú no es egoísmo, es la condición para poder seguir.

¿Prefieres guardarla o imprimirla? Descárgala en PDF para tenerla a mano.

Seis herramientas

Herramienta 1 · La que más sufrimiento evita

No discutas con la realidad que tiene delante

Corregirle —«papá, mamá murió hace veinte años»— no le devuelve la memoria: le hace revivir la pérdida cada vez. Y las discusiones sobre hechos acaban siempre mal para los dos.

Hazlo así: valida la emoción y redirige: «la echas mucho de menos, ¿verdad? Cuéntame cómo era». No es mentir: es acompañar donde está.

Herramienta 2

Simplifica cómo hablas, no cómo le tratas

Frases cortas, una idea cada vez, preguntas cerradas y tiempo para responder. Simplificar el lenguaje no es hablarle como a un niño, que además lo nota y lo vive mal.

Hazlo así: una pregunta cada vez y opciones en vez de preguntas abiertas: «¿quieres el jersey azul o el gris?» en lugar de «¿qué te pones?».

Herramienta 3

La conducta difícil casi siempre tiene una causa

La agitación, la desconfianza o querer irse a casa estando en casa suelen tener detrás algo concreto: dolor, hambre, ganas de ir al baño, ruido, cansancio de última hora de la tarde, una infección de orina.

Hazlo así: antes de pensar «es la enfermedad», repasa lo básico. Y si el cambio de conducta es brusco, consúltalo: en personas mayores una infección se manifiesta así muchas veces.

Herramienta 4

La rutina es el mejor tratamiento no farmacológico

Los mismos horarios, los mismos sitios y las mismas caras reducen la desorientación y la angustia. Los cambios y las sorpresas la disparan.

Hazlo así: mantén un horario estable, deja objetos de referencia a la vista y evita reorganizar la casa. La luz natural por la mañana también ayuda con el sueño.

Herramienta 5

Deja que haga lo que todavía puede hacer

Por ahorrar tiempo se acaba haciéndolo todo por él, y eso acelera la pérdida de autonomía y le quita dignidad.

Hazlo así: divide las tareas en pasos y déjale los que aún domine: que doble las servilletas, que riegue, que elija. Tarda más y merece la pena.

Herramienta 6

Organiza el cuidado antes de estar desbordado

Esta enfermedad dura años y va a más. Quien cuida solo termina enfermando, y las decisiones tomadas en crisis son siempre peores.

Hazlo así: pide cita con la trabajadora social de tu centro de salud, solicita la valoración de dependencia y contacta con la asociación de alzhéimer de tu zona: dan formación, respiro y grupos de familiares. Y léete la guía «Cuidar a alguien sin agotarte».
Y para ti. Los familiares de personas con demencia tienen tasas altas de ansiedad y depresión, y casi nunca consultan por ellos mismos. Si llevas meses sin dormir, con angustia o con la sensación de haber desaparecido como persona, eso también se trata.

¿Y si quieres trabajarlo con alguien?

Soy Miguel Martínez, psicólogo colegiado nº CV17649. Paso consulta online para toda España y presencial en Valencia. Si esto que cuenta la guía te está pasando de verdad y quieres que alguien mire tu caso, escríbeme y te digo cómo trabajo, sin compromiso.

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