Cosas para el estrés del día a día (y cuáles lo empeoran)
Por Miguel Martínez, psicólogo · Colegiado nº CV17649 · Actualizado en 2026
Empiezo por lo que ninguna tienda te va a decir: no existe ningún objeto que baje el estrés, y algunos de los que se venden para eso lo suben de forma medible. Lo que baja el estrés es dormir, moverse, cerrar el día y que la carga quepa en la jornada. Dicho eso, hay cosas de cinco o diez euros que hacen esas conductas más fáciles de sostener, y están aquí. La otra lista, la de lo que no comprar, es la que de verdad te ahorra dinero.
Lo que sí vale la pena, y para qué
En cada apartado te enlazo la búsqueda, no un modelo concreto: así comparas precios tú y no te mando a un producto que igual mañana ya no está. Te oriento por criterio, no por marca.
Una libreta, para dejar lo pendiente fuera de tu cabeza
La cabeza vuelve por la noche a lo que cree que se puede olvidar. Apuntar lo que queda pendiente antes de terminar el día no es organizarse: es quitarle a tu cabeza el trabajo de vigilarlo, y eso se nota en cómo duermes. Cualquier libreta sirve, y en papel funciona mejor que en el móvil porque el móvil trae dentro veinte cosas más.
Un temporizador de cocina
Trabajar por tramos con descansos de verdad rinde más y desgasta menos que ir a piñón hasta caer. La gracia de que sea un cacharro y no el móvil es doble: no te distrae y te obliga a levantar la vista de la pantalla. Cinco euros y es de lo más útil que hay en esta lista.
Una esterilla, para la relajación muscular
La relajación muscular progresiva —tensar y soltar por grupos— es de las pocas técnicas de relajación con respaldo serio, y funciona especialmente bien para dormir. Se puede hacer en la cama sin comprar nada; una esterilla solo sirve si prefieres hacerla en el suelo. Te la explico entera en su guía.
Un soporte para subir la pantalla a la altura de los ojos
Esto no es psicología, pero el cuello y los hombros cargados alimentan la sensación de ir tenso todo el día, y mucha gente atribuye a estrés lo que es media jornada mirando hacia abajo. Subir la pantalla es de esas cosas que cuestan veinte euros y se notan en una semana.
Algo que te obligue a estar en otro sitio con la cabeza
Descansar tirado con el móvil descansa mucho menos de lo que promete: la cabeza sigue disponible y el trabajo se cuela igual. Lo que de verdad desconecta es una actividad que pida atención. Da igual cuál mientras la pida: cocinar, un instrumento, un puzle, moverte.
Unos tapones de espuma
Dos euros, y para el ruido constante reducen tanto como muchos cascos de doscientos. Con una advertencia que te desarrollo en su guía: si acabas usándolos todo el día para no enterarte de nada, tu tolerancia al ruido normal baja y el problema crece.
Lo que no te recomiendo comprar
Esta parte es la importante, y es la que casi nunca sale en las guías de compras.
Pulseras, anillos y relojes que «miden el estrés»
Este es el importante. Ningún aparato de consumo mide el estrés: miden variabilidad del pulso y le ponen una etiqueta. Y en una persona que ya va tensa, tener un número al que mirar cada rato acaba en lo de siempre: comprobar, tranquilizarse un minuto, volver a comprobar. Es el mecanismo exacto por el que la ansiedad crece.
Suplementos «antiestrés» y adaptógenos
Ashwagandha, rodiola, complejos de magnesio con nombre comercial. La evidencia es floja, la dosis real de lo que compras no está garantizada y algunos interaccionan con medicación. Si estás pensando en tomar algo, la conversación es con tu médico.
Aparatos de estimulación, cascos y cintas para la cabeza
Se venden con lenguaje científico y con estudios propios que nadie ha replicado. Si algo bajara el estrés así de fácil, estaría en las guías clínicas y no en un anuncio.
Todo lo que sirva para aguantar mejor una situación que no se aguanta
Esta es la trampa de fondo de las guías de compras sobre estrés. Si tu carga de trabajo no cabe en tu jornada, ninguna libreta, ningún temporizador y ninguna técnica lo arreglan: solo hacen que aguantes un poco más, que no siempre es lo que conviene. Merece la pena preguntárselo antes de gastar.
Y lo que de verdad manda
Si de toda esta página te llevas una sola idea, que sea la de la última advertencia: comprar cosas para aguantar mejor algo que no se aguanta es la forma más cara de no resolver un problema. Lo tienes desarrollado y gratis en el estrés que no para y en el burnout.
¿Y si quieres trabajarlo con alguien?
Soy Miguel Martínez, psicólogo colegiado nº CV17649. Paso consulta online para toda España y presencial en Valencia. Si esto te está pasando de verdad y quieres que alguien mire tu caso, escríbeme y te digo cómo trabajo, sin compromiso.
Cómo trabajo y cómo pedir cita →Aviso: aquí no se cobra comisión por nada. No hay marcas patrocinadas en esta página y no recomiendo nada que no le diría a un paciente en consulta. Cuando algo no vale la pena, lo pone.