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📎 Guía gratuita · Hábitos

Compras compulsivas: cómo pararlo

Por Miguel Martínez, psicólogo · Colegiado nº CV17649

Seis herramientas para cuando compras cosas que no necesitas, te arrepientes al recibirlas y aun así vuelves a hacerlo la semana siguiente.

Ilustración: el ratón de Psicolinks junto a un reloj con un tramo marcado

Si lo que se repite no son las compras sino el porno, la guía que buscas es el porno como hábito compulsivo.

La idea de fondo. Comprar por impulso funciona igual que cualquier otra forma de calmarse: alivia rápido, deja culpa después y la culpa vuelve a pedir alivio. No es falta de carácter, y menos ahora: el comercio online está diseñado por equipos enteros para eliminar el segundo de duda entre que te apetece algo y lo pagas. Contra eso no se gana con voluntad, se gana devolviendo ese segundo a su sitio.

¿Prefieres guardarla o imprimirla? Descárgala en PDF para tenerla a mano.

Seis herramientas

Herramienta 1

Fíjate en cuándo compras, no en cuánto

La compra impulsiva casi siempre resuelve una emoción: aburrimiento, tensión, tristeza, sensación de merecértelo después de un día duro. El objeto da igual; lo que engancha es el rato entre que lo pides y llega.

Hazlo así: apunta una semana qué compraste y cómo estabas justo antes. El patrón aparece rápido y suele ser el mismo: la misma hora, el mismo estado de ánimo, el mismo dispositivo.

Herramienta 2 · La que más cambia las cosas

Pon fricción donde ahora hay un clic

Todo el comercio online está diseñado para que no haya un segundo entre el impulso y el pago: datos guardados, compra en un clic, notificaciones con descuentos que caducan.

Hazlo así: borra las tarjetas guardadas de todas las apps y del navegador, desinstala las aplicaciones de compra y date de baja de los correos de ofertas. Cinco segundos extra bastan para que muchas veces te lo pienses.

Herramienta 3

Usa la regla de las 48 horas

El impulso tiene caducidad. Casi todo lo que hoy parece imprescindible deja de serlo en dos días, y lo compruebas sin renunciar a nada.

Hazlo así: todo lo que no sea de primera necesidad va a una lista de espera con la fecha. A las 48 horas lo revisas: lo que siga apeteciendo, lo compras sin culpa.

Herramienta 4

Desactiva los disparadores del móvil

El scroll nocturno y las notificaciones de rebajas son el equivalente a tener la tienda abierta en tu mesilla. No compites contra tu fuerza de voluntad, compites contra un equipo de diseño.

Hazlo así: notificaciones de tiendas y de bancos de ofertas fuera, y el móvil fuera de la habitación por la noche. Lo tienes desarrollado en «Menos móvil, más cabeza».

Herramienta 5

Mira la cuenta de frente

Igual que con la ansiedad por el dinero, la evitación es parte del problema: no mirar el banco mantiene la sensación de que no es para tanto y alimenta el círculo.

Hazlo así: una revisión semanal, con hora fija, de lo que has gastado. Sin castigos, solo información. Ver la cifra real es lo que más frena.

Herramienta 6

Ten preparado el sustituto del rato

La compra ocupa un hueco de la tarde o de la noche. Si lo quitas y no pones nada, el hueco te devuelve a la app.

Hazlo así: decide qué haces exactamente en ese momento: salir a andar, una serie que te enganche, llamar a alguien, un cuaderno. Concreto y a mano.
Cuándo esto pide ayuda. Si has escondido compras, si hay deudas por ello, si has intentado parar y no puedes o si compras para tapar un malestar que va a más, esto se trabaja en terapia y responde bien. Y si además hay juego o apuestas de por medio, mira la guía Juego y apuestas, que tiene la vía de autoprohibición.

El mecanismo se repite en otros hábitos de alivio. Tienes también porno y hábito compulsivo.

¿Y si quieres trabajarlo con alguien?

Soy Miguel Martínez, psicólogo colegiado nº CV17649. Paso consulta online para toda España y presencial en Valencia. Si esto que cuenta la guía te está pasando de verdad y quieres que alguien mire tu caso, escríbeme y te digo cómo trabajo, sin compromiso.

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