La aversión a la pérdida
Perder y ganar no pesan igual en la balanza. Perder pesa alrededor del doble, y esa asimetría decide más cosas de las que parece.
Qué es
Una pérdida y una ganancia del mismo tamaño no se sienten iguales: la pérdida se nota alrededor del doble. No es cobardía ni carácter, es cómo está calibrada la balanza. La consecuencia práctica es que, ante cualquier cambio, lo que se deja atrás pesa el doble que lo que se podría conseguir — y por eso lo de siempre gana casi todas las votaciones.
Dónde aparece
En quedarse en un trabajo que no gusta porque lo conocido es seguro. En no vender lo que va mal, a la espera de «recuperar al menos lo puesto». En las ofertas que ponen fecha de caducidad, que no venden un producto: venden la posibilidad de perderlo. Y en los seguros y las garantías que se contratan por cosas que casi nunca pasan.
En lo de dentro se nota igual: la crítica pesa más que el elogio, y lo que se pierde al poner un límite —que alguien se enfade, que se rompa algo— se ve enorme al lado de lo que se gana, que solo se nota semanas después.
Qué se puede hacer
Si lo que tienes delante es una decisión de las gordas, están tomar decisiones difíciles y lo dejo o sigo. Y su pariente cercano, seguir por lo ya invertido, es la falacia del coste hundido.
De dónde sale esto. Kahneman, D. y Tversky, A. (1979). Prospect theory: An analysis of decision under risk. Econometrica, 47(2), 263–291.
¿Y si no es solo curiosidad? Si la ansiedad, el ánimo o cualquiera de estas cosas te está complicando el día a día, se puede trabajar con alguien. Soy Miguel Martínez, psicólogo colegiado nº CV17649: consulta online para toda España y presencial en Valencia.
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