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📎 Guía gratuita · Familia

Si tu hijo se autolesiona: qué hacer

Por Miguel Martínez, psicólogo · Colegiado nº CV17649

Seis cosas que ayudan cuando descubres que tu hijo o tu hija se está haciendo daño: cómo reaccionar, qué preguntar y por dónde empezar a buscar ayuda.

Ilustración: el ratón de Psicolinks junto a una casa con la ventana encendida
Lo primero de todo. Si tu hijo se está haciendo daño, esto necesita valoración profesional: no es algo que se resuelva solo con paciencia en casa. Esta guía no sustituye esa consulta, sirve para acompañar mientras la consigues y para no empeorarlo por el camino, que es fácil hacerlo con la mejor intención. Y si en algún momento hay riesgo para su vida, no esperes: 112, o 024, que atiende también a familiares y está disponible las veinticuatro horas.

¿Prefieres guardarla o imprimirla? Descárgala en PDF para tenerla a mano.

Seis herramientas

Herramienta 1 · La que decide el resto

Primero, respira tú

Descubrirlo produce miedo, culpa y muchas veces enfado, y la reacción inmediata —gritar, llorar, exigir explicaciones, registrar el cuarto— suele cerrar la puerta. Tu hijo está midiendo si contigo se puede hablar de esto.

Hazlo así: antes de decir nada, date unos minutos. Y cuando hables, que la primera frase no sea una pregunta acusadora sino algo tan simple como «me he dado cuenta y quiero entenderlo, no estoy enfadado».

Herramienta 2

Entiende para qué le sirve, sin justificarlo

En la mayoría de los casos la autolesión no es un intento de suicidio ni una llamada de atención: es una forma —mala, pero eficaz a corto plazo— de aliviar un malestar emocional que no sabe manejar de otra manera. Entender eso te ayuda a no reaccionar como si te estuviera manipulando.

Hazlo así: pregunta por la función, no por el detalle: «¿qué te pasa justo antes?», «¿qué consigues después?». Y evita pedir descripciones de cómo lo hace.

Herramienta 3

Que la conversación no gire solo en torno a eso

Convertir cada conversación en una revisión de si se ha hecho daño o no aumenta la tensión y hace que lo esconda mejor. El objetivo no es la vigilancia, es que quiera contarlo.

Hazlo así: mantén el resto de la relación viva: planes, rutinas, cosas normales. Un rato en el coche hablando de cualquier cosa hace más que tres interrogatorios.

Herramienta 4

Ayúdale a poner otra cosa en ese momento

Como cualquier conducta que alivia, no se quita solo prohibiéndola: hace falta algo que ocupe ese hueco mientras aprende otras formas de regularse.

Hazlo así: esto se trabaja bien con un profesional, y puedes acompañarlo: que sepa a quién escribir, que salga de la habitación, que use hielo o ejercicio intenso son ejemplos de recursos que suelen darse en terapia. Que lo paute quien le trate.

Herramienta 5

Reduce el acceso sin convertir la casa en una cárcel

Guardar lo obvio tiene sentido y está recomendado, pero registrarlo todo y vaciar la casa genera una escalada de secretismo y desconfianza.

Hazlo así: retira de la vista lo más accesible y háblalo abiertamente con él: «voy a guardar esto, no para castigarte, sino para ponértelo más difícil mientras aprendes otra forma».

Herramienta 6

Busca ayuda profesional, y para ti también

Esto no es algo que se resuelva en casa por muy bien que lo hagas. Necesita valoración de un profesional, y cuanto antes mejor.

Hazlo así: pide cita con el pediatra o el médico de familia, que puede derivar, y en paralelo con un psicólogo con experiencia en adolescentes. Y busca apoyo para ti: los padres en esta situación lo pasan muy mal y suelen olvidarse de eso.
Y cuida de ti. Vivir esto agota y da mucho miedo, y los padres suelen aguantar solos por vergüenza o por no preocupar a nadie más. Buscar apoyo para ti no te resta atención para tu hijo: te da con qué sostenerlo. La orientación a padres, aunque sean unas pocas sesiones, cambia bastante cómo se maneja todo esto.

Si hace falta ayuda profesional

Lo primero, si el riesgo es ahora: 112 para una emergencia y 024 para la conducta suicida, gratis y las veinticuatro horas. Todas las vías, incluida la pública y gratuita, están en dónde pedir ayuda.

Y si lo que buscas es consulta privada: soy Miguel Martínez, psicólogo colegiado nº CV17649, online para toda España y presencial en Valencia.

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