Un estudio con 184 niños sometidos a amigdalectomía comparó dos grupos: uno que recibió solo la visita preoperatoria habitual, y otro que además vio un vídeo educativo y practicó con una mascarilla anestésica. Los cambios de comportamiento negativos postoperatorios —como ansiedad, regresión o problemas emocionales— afectaron al 53% del grupo control frente al 27% del grupo entrenado en los primeros 28 días tras la cirugía.
El entrenamiento simulado también mejoró otros aspectos del perioperatorio: los niños entrenados mostraron menos ansiedad previa a la anestesia, fueron más cooperadores durante la inducción y tuvieron menos delirio al despertar. El análisis sugiere que la reducción de estos cambios conductuales negativos ocurre principalmente porque la preparación previa reduce la ansiedad del niño.
Estos resultados apuntan a que una intervención psicológica sencilla, sin fármacos adicionales, puede mejorar significativamente la experiencia quirúrgica y el bienestar emocional del niño después de la operación. Es un enfoque práctico que podría implementarse fácilmente en hospitales.