Calmar la ansiedad
Por Miguel Martínez, psicólogo · Colegiado nº CV17649
Seis herramientas que puedes usar hoy mismo cuando la cabeza se acelera y el cuerpo se pone en alerta. Sencillas, con respaldo, explicadas por un psicólogo.
¿Prefieres guardarla o imprimirla? Descárgala en PDF para tenerla a mano.
Seis herramientas
No hace falta usarlas todas a la vez. Cuando notes que sube la ansiedad, elige una y dale un par de minutos. Con la práctica salen solas; por eso conviene ensayarlas también cuando estás tranquilo, no solo en pleno agobio.
HERRAMIENTA 1 · LA MÁS RÁPIDA
Respira soltando el aire despacio
Cuando hay ansiedad, la respiración se vuelve corta y rápida, y eso mantiene al cuerpo en alerta. Alargar la exhalación es la vía más directa para pisar el freno: activa la parte del sistema nervioso que te calma.
HERRAMIENTA 2
Ponle nombre a lo que sientes
Parece demasiado simple, pero decir «esto es ansiedad» o «estoy nervioso por la reunión» rebaja la intensidad. Nombrar la emoción le baja el volumen al cerebro emocional; quedarte en «me pasa algo malo» sin más lo dispara.
HERRAMIENTA 3
Ancla los cinco sentidos
La ansiedad casi siempre vive en el futuro («¿y si…?»). Volver al presente a través del cuerpo corta ese bucle, porque no puedes estar a la vez atento a lo que tocas y perdido en un pensamiento catastrófico.
HERRAMIENTA 4 · LA QUE MÁS CAMBIA LAS COSAS
Acércate, no huyas
Evitar lo que da miedo (una llamada, un sitio, una sensación) calma un momento… y hace la ansiedad más grande a la larga, porque le confirmas que el peligro era real. Acercarse poco a poco es lo que de verdad la desactiva.
HERRAMIENTA 5
Descarga el cuerpo
La ansiedad prepara al cuerpo para correr o luchar: corazón acelerado, músculos tensos, energía de más. Si esa activación no tiene salida, se queda dando vueltas. Moverte le da un destino y baja la tensión de forma natural.
HERRAMIENTA 6
Aparca la preocupación
Darle vueltas a lo mismo todo el día no resuelve nada, solo desgasta. Ayuda separar lo que es un problema a resolver (tiene un paso posible) de lo que es rumiación (dar vueltas sin salida).
Cuándo conviene pedir ayuda. Si la ansiedad te limita el día a día, tienes ataques de pánico, la evitas con alcohol u otras vías, o llevas semanas sin descanso, habla con un profesional. La ansiedad tiene tratamiento muy eficaz —la terapia cognitivo-conductual es de primera elección— y pedir ayuda no es rendirse, es lo más útil que puedes hacer. Esta guía es psicoeducación, no sustituye una consulta.
¿Y si quieres trabajarlo con alguien?
Soy Miguel Martínez, psicólogo colegiado nº CV17649. Paso consulta online para toda España y presencial en Valencia. Si esto que cuenta la guía te está pasando de verdad y quieres que alguien mire tu caso, escríbeme y te digo cómo trabajo, sin compromiso.
Cómo trabajo y cómo pedir cita →