Investigadores evaluaron si escuchar un metrónomo a diferentes ritmos durante una cistoscopia flexible (exploración de la vejiga) podría reducir el dolor y la ansiedad. Participaron 250 pacientes divididos en cinco grupos: uno sin metrónomo (control) y cuatro que escuchaban ritmos de 60, 80, 100 o 120 latidos por minuto desde que entraban en la sala hasta el final del procedimiento.
Todos los grupos que recibieron estimulación rítmica experimentaron menos dolor que el grupo control, medido en una escala visual de dolor. El grupo de 100 latidos por minuto (bpm) obtuvo los mejores resultados: menor dolor, mayor satisfacción, mayor disposición a repetir el procedimiento, menos ansiedad y menor aumento del pulso durante la exploración. La presión arterial y la duración del procedimiento fueron similares en todos los grupos.
Este hallazgo sugiere que la música rítmica es una intervención sencilla, económica y sin efectos secundarios para mejorar la comodidad durante procedimientos médicos incómodos. Un tempo de 100 bpm parece ser el más efectivo, posiblemente porque se alinea mejor con los ritmos corporales naturales durante situaciones de estrés.