Investigadores etíopes realizaron un ensayo clínico controlado con 121 pacientes con tuberculosis pulmonar divididos en dos grupos: uno recibió siete sesiones de terapia cognitivo-conductual combinada con técnicas de relajación durante 3 meses, mientras que el otro grupo recibió la atención habitual. Se midieron síntomas de depresión, ansiedad, calidad de vida y adherencia al tratamiento en tres momentos: antes, a las 7 semanas y a los 3 meses.
Los resultados fueron claros: a los 3 meses, el grupo que recibió la intervención psicológica mostró reducciones significativas en depresión (casi 5 puntos menos) y ansiedad (más de 3 puntos menos) en comparación con el grupo de control. Además, experimentaron mejoras notables en su calidad de vida general y mejor adherencia al tratamiento farmacológico de la tuberculosis.
Este hallazgo es relevante en contextos de países de renta media-baja, donde la depresión y la ansiedad son particularmente frecuentes entre pacientes con tuberculosis. Los autores sugieren que estas técnicas psicológicas deberían integrarse en las clínicas de tuberculosis como parte del tratamiento rutinario, mejorando tanto el bienestar emocional como la efectividad del tratamiento farmacológico.