La ansiedad y depresión afectan a entre el 18-40% y 12-35% de estudiantes universitarios respectivamente, cifras que se intensificaron con la pandemia de COVID-19. Aunque muchos síntomas remitieron tras el confinamiento, falta información sobre las trayectorias a largo plazo. El estudio SADIE seguirá a 5000 estudiantes de 14 universidades italianas durante 36 meses, evaluando cada 6 meses su ansiedad, depresión, burnout e ideación suicida.
La investigación busca identificar qué factores psicológicos y comportamentales —como el perfeccionismo, estrés académico y consumo de sustancias— predicen trayectorias negativas de síntomas. Para ello utilizará cuestionarios estandarizados (GAD-7 para ansiedad, Beck para depresión, inventario de burnout, etc.) y análisis estadísticos avanzados.
Comprender estos predictores permitirá diseñar intervenciones preventivas más precisas en universidades. Los resultados también ofrecerán datos prospectivos sobre cómo evolucionan realmente estos problemas en estudiantes, más allá de lo que sabemos actualmente.