Investigadores se plantearon si las escalas que miden estigma mediante afirmaciones negativas (como "la gente obesa es perezosa") podrían estar reforzando precisamente los prejuicios que buscan cuantificar. Para comprobarlo, compararon tres formas distintas de redactar preguntas sobre estigma en tres grupos estigmatizados diferentes (obesidad, esquizofrenia e infecciones de transmisión sexual), con 1.428 participantes.
Los resultados fueron más matizados de lo esperado. Las versiones con lenguaje positivo (reformular los ítems de manera constructiva) sí mostraron beneficios medibles, especialmente en reducir la distancia social deseada entre personas sin contacto previo con los grupos estigmatizados. Sin embargo, no hubo respaldo claro para otras formas alternativas de redacción.
Esto sugiere que la manera en que hacemos las preguntas importa más de lo que creemos. Adaptar las escalas hacia lenguaje positivo podría ser una vía práctica para desarrollar herramientas de medición menos problemáticas, aunque la investigación debe continuar validando estos hallazgos en diferentes contextos.