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📎 Guía gratuita · Soledad

Hacer amigos de adulto

Por Miguel Martínez, psicólogo · Colegiado nº CV17649

Seis herramientas para cuando tienes vida, trabajo y pareja pero casi nadie con quien quedar un sábado, y te da la sensación de que a estas alturas ya no se hacen amigos.

Ilustración: el ratón de Psicolinks junto a dos bocadillos de diálogo enfrentados
La idea de fondo. La amistad adulta se atasca casi siempre por dos motivos, y ninguno tiene que ver con caer bien. El primero es de logística: ya no hay ningún sitio donde coincidas con la misma gente todas las semanas, y sin repetición no hay amistad. El segundo es que todos esperamos a que proponga el otro. Se arregla poniendo tú la repetición —una actividad fija, doce semanas— y proponiendo tú, con fecha concreta, contando de vez en cuando algo que sea tuyo de verdad.

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Seis herramientas

Herramienta 1

De adulto la amistad ya no aparece sola

En el colegio y en la carrera la amistad venía puesta: mismo sitio, misma hora, todos los días. De adulto eso desaparece y casi nadie lo sustituye por nada, así que la sensación de que «ya no se hacen amigos» es más de logística que de carácter.

Hazlo así: asume que ahora hay que ponerlo tú: sitio fijo, gente repetida, todas las semanas. Sin eso no pasa, por simpático que seas.

Herramienta 2 · La que de verdad funciona

Repetición antes que química

La amistad no nace de un encuentro brillante: nace de coincidir muchas veces. Es la exposición repetida, y es de lo más constante que hay en psicología social.

Hazlo así: elige una actividad semanal con la misma gente —deporte de equipo, coro, clase, voluntariado, grupo de correr— y ve doce semanas seguidas aunque las primeras te parezcan sosas. Ahí es donde empieza.

Herramienta 3

Alguien tiene que proponer, y vas a ser tú

Casi todo el mundo espera a que le llamen y piensa que si no le llaman es que no interesa. Y al otro lado suele estar alguien pensando exactamente lo mismo.

Hazlo así: propón tú, concreto y con fecha: «¿un café el jueves?» funciona; «a ver si quedamos» no ha quedado nunca. Y da por hecho que unas cuantas veces no podrán, sin leerlo como un rechazo.

Herramienta 4

De conocido a amigo se pasa contando algo tuyo

Las conversaciones de superficie pueden durar años sin acercar a nadie. Lo que crea vínculo es contar algo un poco personal y que el otro haga lo mismo.

Hazlo así: la próxima vez cuenta una cosa de verdad —algo que te preocupa, algo que te hace ilusión— en lugar de la actualidad o el trabajo. Un paso cada vez, sin volcarlo todo de golpe.

Herramienta 5

Riega las que ya tienes

Es más fácil recuperar una amistad dormida que fabricar una nueva, y da bastante menos vergüenza de lo que parece: casi siempre el otro se alegra.

Hazlo así: haz una lista de cinco personas con las que estabas bien y escribe hoy a dos. Un mensaje corto y sin justificar la ausencia: «me he acordado de ti, ¿cómo estás?».

Herramienta 6

Cuenta con que no todas cuajan

Si esperas que cada intento salga bien, el primero que no cuaje te para. Es un proceso con mucho descarte, para todo el mundo.

Hazlo así: piensa en número de intentos y no en aciertos: cinco personas nuevas al trimestre. Con que una de cada cinco cuaje, en un año tienes gente. Y si detrás de esto hay mucho miedo al rechazo, mira las guías «Ansiedad social» y «Vencer la timidez».
Si pesa mucho. Si la soledad se ha vuelto un peso diario, si evitas los planes porque te da ansiedad la gente o si llevas tiempo sintiéndote de más en todas partes, se trabaja bien y suele avanzar rápido. Tienes también la guía «Cuando te sientes solo».

¿Y si quieres trabajarlo con alguien?

Soy Miguel Martínez, psicólogo colegiado nº CV17649. Paso consulta online para toda España y presencial en Valencia. Si esto que cuenta la guía te está pasando de verdad y quieres que alguien mire tu caso, escríbeme y te digo cómo trabajo, sin compromiso.

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