Investigadores checos implementaron durante un año un programa de educación socioemocional en 23 aulas de primaria, basado en técnicas de terapia de aceptación y compromiso (ACT) e impartido por los propios maestros. Los 448 niños de 2º a 5º grado completaron cuestionarios sobre flexibilidad psicológica al inicio, a mitad de año y al final, mientras los profesores evaluaban cambios conductuales.
Los resultados mostraron cambios pequeños pero positivos en aceptación y defusión (la capacidad de no fusionarse con los pensamientos), aunque otros aspectos de la flexibilidad psicológica no mostraron cambios claros. Sin embargo, los maestros percibieron mejoras consistentes en el comportamiento general: reducciones en síntomas emocionales, problemas de conducta, hiperactividad, dificultades con compañeros e incrementos en conducta prosocial.
Este hallazgo es prometedor pero requiere cautela: como fueron los mismos maestros quienes tanto impartieron el programa como evaluaron el comportamiento, sin observadores independientes, no podemos descartar completamente un sesgo de percepción. Los autores destacan que se necesitan estudios controlados adicionales y mejores herramientas de medición de flexibilidad psicológica en niños.