Un equipo de investigadores se preguntó si el comportamiento de mirar el teléfono durante una conversación siempre causa el mismo daño emocional, o si depende del contexto relacional previo. Para responder, realizaron dos estudios: en el primero, 163 participantes leyeron historias donde la calidad de la relación (positiva, negativa o neutra) se combinaba con si la otra persona miraba el móvil o no. En el segundo, 50 participantes jugaron a un juego de pelota virtual que manipulaba su sentimiento de pertenencia, luego vieron imágenes de personas con diferentes comportamientos atentivos mientras se registraban sus respuestas cerebrales.
Los resultados mostraron algo sorprendente: el 'phubbing' causaba más dolor social, percepción de rechazo y menor disposición a comunicarse solo cuando ocurría en relaciones previamente positivas. En cambio, en relaciones negativas o neutrales, mirar el móvil no generaba la misma angustia. A nivel cerebral (medido por actividad eléctrica), también hubo mayores respuestas de dolor social en contextos positivos.
Esto sugiere que el daño emocional del 'phubbing' no viene del acto en sí, sino de la ruptura de expectativas. Cuando esperamos ser el centro de atención de alguien y eso no ocurre, interpretamos el comportamiento como rechazo. Pero si ya no esperábamos esa atención, el mismo gesto pasa desapercibido. El significado social de ignorar a alguien depende de lo que habíamos construido juntos antes.