Investigadores franceses analizaron 292 entradas de 11 diarios online compartidos durante el primer confinamiento por COVID-19. El estudio clasificó tres tipos de narradores: público general, profesionales sanitarios y pacientes, e intelectuales. El objetivo era comprender cómo la narración cumplía funciones psicológicas distintas en cada grupo.
Todos los narradores utilizaron la narración para compartir experiencias y memorizar lo vivido, pero de formas diferentes según su perspectiva. El público general escribía sobre disrupciones en la vida cotidiana; los sanitarios reflexionaban sobre dilemas éticos del cuidado; los intelectuales hacían crítica política. Tema común: la solidaridad como eje de la respuesta a la crisis.
Este hallazgo sugiere que escribir y compartir narrativas sobre crisis no es solo un acto personal, sino una forma de procesar colectivamente eventos traumáticos. La investigación apunta que estos relatos pueden contribuir al debate democrático y a formular respuestas colectivas ante futuras crisis.