Investigadores chilenos analizaron datos del Registro de Animales Mordedores entre 2019 y 2024 para entender cómo, dónde y a quién afectan las mordeduras de perro. Los resultados muestran un aumento alarmante: la tasa pasó de 216 por cada 100.000 habitantes en 2019 a 400 en 2024, con un patrón claro de intensificación desde 2022 y picos en primavera.
El estudio encontró diferencias importantes según el contexto: las mordeduras al aire libre son el doble de frecuentes que las de interior, los hombres tienen casi 1,5 veces más riesgo que las mujeres, y las personas de entre 10 y 69 años son las más afectadas. En cambio, dentro de casa el riesgo se distribuye de forma más pareja entre grupos demográficos.
Los autores subrayan que este incremento refleja tanto un aumento real en los incidentes como mejoras en la detección de casos. Para frenar el problema proponen medidas combinadas: reducir perros sin supervisión en espacios públicos, campañas de concienciación y un registro más completo de mordeduras leves y graves.