Investigadores realizaron una revisión exhaustiva de estudios publicados entre 2021 y 2025 sobre estrategias digitales para combatir la desinformación sanitaria y aumentar la aceptación de vacunas. Analizaron 37 investigaciones de 12 países, clasificándolas en seis categorías: campañas en redes sociales, intervenciones con mensajes, «prebunking» (inoculación psicológica), narrativas digitales, tecnologías emergentes y estrategias de escucha social.
Los resultados fueron matizados: aunque las campañas culturalmente adaptadas, fact-checking de fuentes creíbles, juegos digitales y narrativas comunitarias mostraron mayor efectividad, un meta-análisis de 28 ensayos controlados reveló que las intervenciones en redes sociales no produjeron diferencias estadísticamente significativas en el número real de personas vacunadas, aunque sí mejoraron actitudes e intención.
La conclusión es práctica: las estrategias digitales funcionan bien para cambiar conocimientos y actitudes, pero su impacto en la vacunación real depende menos de la tecnología usada y más de quién la recibe, la credibilidad de la fuente y el contexto cultural. Integrarlas con acciones comunitarias es clave.