Investigadores suecos diseñaron un breve programa de entrenamiento en autocompasión entregado por internet para personas transgénero y con diversidad de género que experimentaban malestar psicológico. Esto respondía a un problema real: el estrés de minorías de género (discriminación social, presión cultural) aumenta significativamente la depresión y ansiedad en estas poblaciones.
Seis participantes fueron asignados aleatoriamente a diferentes duraciones de línea base antes de recibir el programa. Cada semana puntuaban su autocompasión, síntomas depresivos y ansiedad. Los resultados mostraron que cuatro de los seis participantes mejoraron en al menos dos de las tres medidas evaluadas.
Aunque el seguimiento fue corto y quedan preguntas sobre la durabilidad de los cambios sin apoyo externo, los hallazgos sugieren que un módulo de autocompasión podría ser un complemento valioso en intervenciones que respeten la identidad de género. Ampliar la duración del programa y el período de seguimiento podría reforzar estos beneficios.